La plataforma ya había comenzado a operar de manera controlada el 7 de septiembre. Durante los primeros siete días de esa etapa se emitieron 35 CDA digitales por un valor conjunto de G. 54,86 millones y US$ 5.140, según informó a InfoNegocios la Subgerencia General de Operaciones Financieras del BCP.
Desde el pasado lunes, los 16 bancos y las cuatro financieras que integran el sistema financiero se encuentran preparados para operar con los nuevos certificados y pueden ofrecerlos a sus clientes sin restricciones.
Para el BCP, la incorporación del CDA-d representa un cambio relevante en la infraestructura utilizada para administrar uno de los instrumentos tradicionales de ahorro e inversión del sistema financiero.
Hasta ahora, la emisión y circulación de estos certificados dependían, en buena medida, de documentos físicos. Con el nuevo esquema, los CDA podrán representarse mediante anotaciones en cuenta y ser gestionados de manera electrónica a través de la infraestructura de la Depositaria de Valores (DEPO) del Banco Central.
Esto permitirá centralizar la emisión, la custodia, el registro de operaciones, la compensación y la liquidación de los instrumentos.
Para dimensionar el alcance de este instrumento, al cierre de julio, los CDA en bancos alcanzaron G. 84,1 billones, equivalentes al 44% del total de depósitos del sistema bancario. En las financieras, en tanto, los CDA sumaron G. 4,9 billones.
Un mercado secundario que busca ganar dinamismo
Uno de los principales impactos esperados está en el mercado secundario.
De acuerdo con los datos de la Superintendencia de Valores, en 2025 el volumen negociado de CDA en el mercado secundario fue de alrededor de G. 21,1 billones, por lo que la posibilidad de digitalizar completamente la transferencia y liquidación de los certificados abre espacio para reducir fricciones en las operaciones.
Desde el BCP señalaron que uno de los objetivos centrales del nuevo sistema es, precisamente, imprimir mayor dinamismo a estas transacciones.
“Al digitalizar los procesos asociados a estos instrumentos, se facilita la negociación, transferencia y liquidación, lo que se traduce en una reducción de riesgos, así como de costos y tiempos operativos”, explicaron desde la institución.
La expectativa es que esta infraestructura genere condiciones más favorables para la negociabilidad y liquidez de los CDA.
Sin embargo, desde el Banco Central aclararon que una mayor cantidad de operaciones no será automática, sino que dependerá del nivel de adopción que alcance el instrumento entre bancos, financieras, inversionistas y demás participantes del mercado.
De la emisión en papel a una inversión 100% digital
Para los clientes, uno de los principales cambios estará en la posibilidad de realizar todo el proceso sin necesidad de emitir, trasladar o custodiar documentos físicos.
El CDA-d conserva la naturaleza financiera del certificado tradicional, pero incorpora una gestión completamente electrónica, con mayor trazabilidad de las operaciones.
Desde el BCP sostienen que este cambio también contribuirá a disminuir los riesgos relacionados con la pérdida, el deterioro, el traslado o el manejo manual de los certificados.
La digitalización podría, además, simplificar operaciones posteriores, como transferencias o negociaciones entre inversores, al quedar los instrumentos registrados electrónicamente en la plataforma.
Los CDA físicos no desaparecen todavía
El paso al nuevo sistema no implicará la desaparición inmediata de los certificados cartulares.
Los CDA digitales y físicos coexistirán durante al menos dos años, de manera que las entidades financieras y sus clientes puedan realizar la transición de forma gradual.
Durante ese periodo, los bancos y las financieras podrán adaptar sus procesos internos, y el BCP prevé continuar incorporando funcionalidades y mejoras al sistema.
Esto significa que los certificados físicos actualmente vigentes no deberán necesariamente migrar de forma inmediata al formato digital, sino que ambos esquemas convivirán durante la etapa de transición.
Primeras operaciones sin contratiempos
La etapa de pruebas controladas iniciada el 7 de septiembre permitió al BCP y a las entidades financieras poner a prueba el funcionamiento de la plataforma antes de su apertura general.
Según la Subgerencia General de Operaciones Financieras, ese periodo permitió llegar a la implementación plena sin contratiempos técnicos u operativos relevantes.