El índice analiza los desafíos que enfrentan las empresas para establecer y gestionar operaciones en 81 jurisdicciones alrededor del mundo, que representan más del 90% de la economía mundial, tomando en cuenta aspectos regulatorios, contables, tributarios, laborales y de estabilidad institucional. Cuanto más cerca del puesto 1 se encuentra un país, mayor es el nivel de complejidad corporativa detectado.
En la edición 2026, las 10 jurisdicciones consideradas más complejas fueron Grecia, México, Brasil, Francia, Turquía, Colombia, Bolivia, Italia, Argentina y Perú. En contraste, Curazao, Malta, Islas Vírgenes Británicas, República Checa, Nueva Zelanda, Países Bajos, Hong Kong, Jersey, Dinamarca e Islas Caimán fueron catalogadas como las 10 menos complejas.
Desde TMF Group señalan que la complejidad empresarial representa la carga administrativa y normativa que enfrentan las compañías al operar en distintos países. No obstante, el principal desafío global ya no es únicamente la burocracia, sino la incertidumbre derivada de tensiones geopolíticas, cambios regulatorios y dificultades para proyectar inversiones de largo plazo.
El reporte además identifica desafíos crecientes relacionados con la escasez de mano de obra calificada, el acceso a corredores comerciales y la necesidad de fortalecer la infraestructura para ganar resiliencia frente a escenarios internacionales más volátiles.
Paraguay ante el mundo
En el caso paraguayo, el CEO de M360 Paraguay, Óscar Mersán, consideró que, a pesar de que el país se mantiene en el puesto 12, se registraron avances concretos para facilitar la llegada de capital extranjero.
“Con respecto al año pasado, lo que sí se podría decir es que esta creación del Investor Pass es una herramienta más para poder atraer capitales y que el inversor se pueda formalizar y arraigar en plazos más cortos”, explicó.
Mersán señaló que uno de los principales desafíos sigue estando en la digitalización del sistema tributario y contable, donde Paraguay todavía opera parcialmente con procesos físicos, a diferencia de otros mercados de la región.
“Todavía estamos en un proceso de transición para que todo el procesamiento de los documentos contables sea de manera 100 % electrónica. Eso hace que hacer negocios todavía requiera operaciones físicas”, afirmó.
El especialista también mencionó avances recientes en el sistema unificado de apertura y cierre de empresas, particularmente en lo relacionado con la apertura de cuentas corrientes para nuevas firmas.
“Ya el que crea una empresa puede tener la opción de abrir una cuenta en un corto plazo, con un límite de operaciones todavía chico, pero que facilita un poco la manera de hacer negocios”, sostuvo.
Además, advirtió que la seguridad jurídica continúa siendo uno de los principales puntos sensibles para la región.
Por su parte, el abogado Francisco Viveros, managing partner de MAYN, quien trabaja con empresas extranjeras interesadas en instalarse en Paraguay, sostuvo que el país mantiene atributos que siguen siendo altamente valorados por los inversionistas internacionales.
“Lo que los inversionistas valoran mucho del país y que va mejorando año a año es la facilidad de la política fiscal. La política fiscal paraguaya es muy sencilla y hace que cualquier extranjero pueda entender rápidamente cómo funcionan los impuestos”, afirmó.
La simplicidad tributaria permite que las empresas extranjeras comprendan con rapidez las reglas fiscales y reduzcan costos administrativos asociados al cumplimiento normativo.
A esto se suma la flexibilidad migratoria y la facilidad de acceso a residencias para extranjeros, factores que —según Viveros— posicionan al país como uno de los destinos más accesibles de la región para instalar operaciones.
“Los trámites migratorios son muy sencillos de comprender y además no exigen residencia mínima en Paraguay, lo que hace que los extranjeros puedan obtener su radicación de manera muy flexible”, señaló.
El especialista también destacó el impacto que podría tener el nuevo Paraguay Investor Pass en futuras ediciones del índice.
“Paraguay, si bien en regímenes generales es un país bastante flexible en materia de gestión de personal, ahora, con la nueva ley de 2025 que establece incentivos para las mipymes, también incorpora flexibilidades en materia tributaria y de recursos humanos”, añadió Viveros.
Estos incentivos incluyen aspectos vinculados al pago de salarios y facilidades operativas para pequeñas y medianas empresas, lo que —a su criterio— podría contribuir a reducir gradualmente la complejidad corporativa del país.
“Eso haría que realmente vaya mejorando la complejidad económica de la jurisdicción, porque Paraguay sigue todavía dentro del grupo de países donde es más complejo invertir”, sostuvo.
Otro de los aspectos señalados por Viveros fue el atractivo de los incentivos fiscales y regímenes especiales de inversión, como el programa de Maquila y el régimen de importación de bienes de capital.
Asimismo, la implementación de las Empresas por Acciones Simplificadas (EAS) facilitó significativamente la apertura de sociedades para extranjeros.
“La fácil apertura de empresas hace que las empresas también se quieran establecer acá. Con la EAS incluso se puede abrir una empresa con un solo socio”, afirmó.
Sin embargo, el cuello de botella del país sigue siendo el sistema financiero, especialmente en lo relacionado con el acceso al crédito y la apertura de cuentas bancarias para firmas extranjeras. “Las empresas que vienen y se instalan no tienen créditos para invertir de manera muy flexible o rápida. Entonces, tienen que venir a instalarse con recursos propios”, explicó.
A su vez, los procesos bancarios continúan siendo más lentos y restrictivos que en otros mercados de la región.