Emprendimiento familiar: Kiki y Toti, el arte de regalar con un toque especial

En el corazón del Barrio Obrero nació un emprendimiento familiar que combina creatividad y personalización: Kiki y Toti Regalos. Esta iniciativa, liderada por Ana Victoria Galeano y su esposo, Derlis López, refleja la pasión por transformar cada obsequio en un recuerdo inolvidable.

La historia de Kiki y Toti comenzó durante la pandemia como un proyecto impulsado por Paula, la hija mayor de la pareja. Desde los primeros bolsos personalizados vendidos en línea, la empresa creció hasta convertirse en una tienda que ofrece soluciones adaptadas para cada ocasión. Su nombre, inspirado en los apodos de sus hijas, Paula (Kiki) y Helena (Toti), representa el espíritu familiar que guía este negocio.

El enfoque de la tienda va más allá de los obsequios tradicionales, ya que ofrece desde canastas navideñas, ideales para empresas o particulares, hasta detalles para eventos como bautismos, primeras comuniones, el Día de la Madre o del Maestro. Cada creación está cuidada al detalle: tarjetas personalizadas, moños diseñados a medida y artículos que se adaptan a las necesidades del cliente.

Ana destacó las populares canastas navideñas. Estas incluyen opciones variadas, como bolsos de lienzo o de arpillera, que pueden personalizarse con logos empresariales. La más pequeña, por ejemplo, incluye un pan dulce, un turrón y una tarjeta, mientras que la versión premium incorpora sidra, frutas en lata y otros productos.

Además, la empresa diversifica su oferta con soluciones prácticas para negocios, como etiquetas para productos de importación y exportación, códigos de barras y diseño digital.

Desde su lanzamiento formal hace un año, Kiki y Toti expandió sus operaciones gracias al apoyo de su comunidad y al enfoque en la calidad. “Gracias a Dios, nos está yendo súper bien”, comentó Ana, quien mencionó que los pedidos pueden hacerse desde cinco unidades en adelante y que los envíos cubren todo el país.

El negocio opera principalmente a través de redes sociales como Instagram y Facebook, plataformas indispensables para conectase con sus clientes y mostrar su catálogo. “La personalización es nuestra esencia. Queremos que cada cliente sienta que su regalo cuenta una historia”, enfatizó la propietaria.

A futuro, la emprendedora mencionó que, planea seguir innovando en sus productos y servicios, manteniendo su esencia creativa y cercana. Ana resaltó que el éxito del negocio no sería posible sin la participación activa de su familia y la confianza de sus clientes.

Gustavo Giménez: “Para el segundo semestre trabajamos en el lanzamiento de una TC mipyme para acompañar los procesos de formalización”

(Por MV) Las micro, pequeñas y medianas empresas son uno de los pilares más importantes de nuestra economía. Unas 420.109 mipymes operaron en el país durante 2024. Pero su relevancia no solo se mide por la cantidad de unidades económicas activas, sino también por su rol en la generación de empleo y en el movimiento diario del comercio, los servicios y la industria. No obstante, el sector sigue arrastrando uno de sus mayores desafíos históricos: avanzar hacia una formalización más simple, accesible y sostenible.

Empezaron con G. 150.000 y 100 medialunas; hoy son parada obligatoria en el centro de Asunción

(Por NL) A los 19 años, Milagros Ríos se encontró con una realidad que viven muchos jóvenes que son las puertas del mercado laboral cerradas una tras otra por no tener experiencia trabajando formalmente, pero lo que parecía ser un obstáculo terminó siendo el punto de partida de una historia de emprendimiento. Junto a su pareja, Ever Alfonso, apostó los últimos G. 150.000 que tenían para preparar 100 medialunas y venderlas en una feria por el Día de los Enamorados.