La iniciativa, formalizada a través de un memorando de entendimiento con la empresa tecnológica Morphware, busca aprovechar un stock de equipos de minería que, según se describe, están "apilados hasta el techo" en depósitos oficiales. Estos dispositivos fueron incautados a operadores ilegales que, aprovechando las abundantes tarifas eléctricas y los excedentes energéticos, sustraían energía o falseaban su actividad comercial para pagar menos.
El proyecto piloto planea reinstalar 1.500 de estos equipos en sitios controlados por la ANDE, justo cuando el sistema eléctrico nacional suele mostrar su mayor vulnerabilidad por el consumo estacional. Recientemente, el país sufrió un apagón casi general que dejó sin suministro a amplias zonas de Asunción y el área metropolitana en plena ola de calor, con sensaciones térmicas que rozaron los 40 grados, según informó la propia ANDE.
La decisión de la ANDE choca con el sentir de gran parte de la ciudadanía, que enfrenta cortes de luz y constantes pedidos de uso eficiente de la energía durante el período estival. El gobierno justifica la medida como una forma de generar una nueva fuente de ingresos estables, monetizando el excedente energético que no se consume localmente.
Para la ingeniera y exviceministra de Minas y Energía, Mercedes Canese, la medida representa una verdadera barbaridad en términos del aprovechamiento de la energía hidroeléctrica del Paraguay. "Hay que tener en cuenta que este tipo de inversiones son intensivas en el uso de energía eléctrica y, casi como consecuencia lógica, no generan prácticamente empleo", advirtió la especialista.
Canese respaldó su postura con datos concretos: según un pedido de informe realizado por el Senado a la ANDE y al IPS, complementado con información del INE, se pudo determinar que la criptominería genera apenas 1,78 empleos formales por cada megavatio de energía que consume. En contraste, la industria tradicional paraguaya y la economía en general generan más de 700 empleos por cada megavatio de potencia consumida.
La crítica de Canese apunta además a un aspecto estructural poco debatido: la disponibilidad limitada de electricidad. "Paraguay no tiene una cantidad infinita de electricidad. Tenemos límites fijados por lo que puedan producir nuestras hidroeléctricas", enfatizó. En este sentido, advirtió que, a causa del avance de la criptominería, el plazo estimado para el uso total de la energía disponible se acortará drásticamente: de proyectarse originalmente para el año 2040, ahora se alcanzaría hacia 2030.
Aunque el debate interno en el gobierno paraguayo incluye opciones como vender el Bitcoin minado para financiar programas sociales o mantenerlo como reserva, la pregunta que flota en el ambiente es sobre las prioridades energéticas. Por ahora, la ANDE apuesta a convertirse en un "minero" oficial, asesorada por privados, para usar la electricidad que a muchos hogares e industrias les resulta esquiva justo cuando más la necesitan, en pleno verano.