La iniciativa celebró recientemente su primer encuentro presencial tras casi tres años de funcionamiento 100% online. El evento, denominado “Sunset Business”, reunió a emprendedores de distintos puntos del país —como Ciudad del Este, Coronel Oviedo y Villarrica— y también a alumnos del exterior, marcando un hito para una comunidad que hasta ahora se había construido exclusivamente en entornos digitales.
El encuentro se realizó frente al río, en Costa Mansa – Paseo del Yacht, y combinó networking, intercambio de experiencias y celebración de casos reales de crecimiento empresarial. Desde la organización señalaron que este tipo de espacios cumplen un rol estratégico dentro del modelo educativo, ya que permiten fortalecer vínculos, generar oportunidades comerciales y consolidar una red de apoyo entre emprendedores.
Según explicó la directora del instituto, uno de los principales diferenciales del proyecto es la forma de medir el impacto real de la formación. En el universo de la infoproducción, la venta de cursos online enfrenta un problema estructural: la mayoría de los estudiantes no implementa lo aprendido. A nivel global, la tasa de éxito promedio ronda apenas el 1%. En contraste, la escuela asegura haber alcanzado una tasa de efectividad del 40%, respaldada por más de 200 casos de éxito documentados.
Esos resultados forman parte del corazón del modelo. Los casos están disponibles de manera pública en plataformas digitales, donde se pueden revisar uno a uno los testimonios de alumnos que lograron transformar la capacitación en negocios concretos. “La gente compra cursos, pero no hace. Nuestro foco está en acompañar para que hagan y mostrar esos resultados”, explican desde la institución.
Los perfiles dentro de la comunidad son diversos, pero comparten un denominador común: emprendedores y dueños de negocios que buscan escalar sus proyectos. Uno de los casos más representativos es el de Fabricio, primer alumno de la escuela, quien decidió renunciar a su empleo para apostar de lleno a la formación. Hoy su emprendimiento cuenta con dos sucursales, en Asunción y Ciudad del Este, y se convirtió en uno de los ejemplos del impacto que busca generar el instituto.
Más allá de la capacitación técnica, el componente comunitario aparece como una de las claves del crecimiento. Desde la dirección destacan que emprender suele ser un proceso solitario y que estos encuentros presenciales funcionan como espacios para “anicharse”, compartir dificultades, aprendizajes y también cerrar negocios entre pares.
Actualmente, el 80% de los alumnos del instituto son paraguayos, mientras que el 20% corresponde a estudiantes del exterior. Al tratarse de una propuesta completamente online, la escuela ya llega a países como Argentina, Bolivia, Chile, Venezuela, Costa Rica, El Salvador, Estados Unidos y España. Sin embargo, el objetivo es acelerar esa internacionalización.
De cara a 2026, la proyección es ambiciosa: duplicar la base actual y alcanzar unos 1.200 alumnos activos hacia fin de año. En paralelo, la estrategia contempla aumentar el peso del alumnado extranjero y avanzar en una expansión sostenida hacia nuevos mercados de América Latina y Europa.
Con resultados documentados, una comunidad que empieza a encontrarse también en el plano presencial y una visión clara de crecimiento, Fio Rota Institute busca posicionarse como un caso paraguayo de exportación de formación digital, en un segmento cada vez más competitivo y exigente.