Detrás de esa pieza estaba Rosa Segovia, artesana de Piribebuy, quien durante días trabajó contra reloj para que el encargo estuviera listo a tiempo. Lo que no imaginó fue que, apenas horas después de que el poncho apareciera en las redes sociales y los medios de comunicación, comenzaría a recibir una avalancha de pedidos.
“Me están pidiendo mucho”, cuenta Rosa a InfoNegocios al describir cómo cambió su rutina en cuestión de días.
La artesana explicó que el desafío comenzó mucho antes de sentarse frente al telar. Adaptar los tradicionales patrones del Poncho Para’i a los colores rojo y blanco de la Selección requirió una etapa previa de diseño y cálculo que resultó más compleja de lo que muchos imaginan.
Según cuenta, el trabajo consistió en encontrar la proporción exacta de cada franja para mantener la esencia de la prenda tradicional. Un detalle mínimo podía alterar todo el resultado.
“Uno o dos hilos ya cambian el ancho”, comentó al recordar las pruebas que tuvo que realizar antes de llegar al diseño definitivo.
El proceso demandó largas jornadas de trabajo. En varios momentos, el equipo debió extender las horas habituales para cumplir con la fecha de entrega, aunque el objetivo seguía siendo que la pieza estuviera lista para acompañar uno de los momentos de mayor expectativa para los hinchas paraguayos.
El esfuerzo valió la pena, pues la imagen del poncho recorrió el país y despertó algo más que admiración. También generó interés comercial.
Actualmente, Rosa y su equipo reciben consultas de personas que quieren adquirir versiones similares. Algunos incluso solicitan que las prendas incluyan bordados con nombres de jugadores de la Selección Paraguaya, tal como se presentó en el video oficial.
La artesana señaló que el valor del poncho ronda los G. 5 millones, sin contemplar los bordados especiales que algunos clientes solicitan posteriormente. Sin embargo, más allá del precio, el principal desafío hoy pasa por la capacidad de producción.
“Ya tenemos unos cuantos pedidos”, aseguró.
La demanda creció al punto de que actualmente manejan plazos de entrega cercanos a los 20 días. Para responder a los nuevos encargos, Rosa trabaja junto con un grupo de aproximadamente 16 mujeres artesanas que participan en distintas etapas de elaboración.
De hecho, ya se encuentran preparando nuevas réplicas del poncho albirrojo con la intención de que estén listas para acompañar la expectativa que genera el próximo partido de Paraguay, previsto para el 12 de junio. Muchos de los pedidos recibidos apuntan justamente a contar con una pieza similar para esa fecha.
Para ellas, el fenómeno representa mucho más que un aumento en las ventas. También es una oportunidad para que el trabajo artesanal gane visibilidad y sea valorado por nuevas generaciones.
Durante años, las artesanas han insistido en que detrás de cada poncho existe una enorme cantidad de horas de trabajo, conocimientos transmitidos entre generaciones y una dedicación que muchas veces pasa desapercibida para el comprador final.
Por eso, Rosa considera que la repercusión obtenida gracias a la Albirroja puede convertirse en una vitrina importante para todo el sector.
“Que se vea el trabajo, el valor que tiene y el tiempo que lleva”, expresó.
Mientras Paraguay vive la ilusión de volver a un Mundial, en los talleres artesanales de Piribebuy también se respira entusiasmo. Lo que comenzó como un encargo especial terminó generando nuevas oportunidades para decenas de mujeres que mantienen viva una de las tradiciones textiles más emblemáticas del país.
Y si la pasión por la Selección sigue creciendo, todo indica que también lo harán los pedidos de un poncho que logró unir, en una misma pieza, fútbol, identidad nacional y trabajo artesanal paraguayo.
Para quienes estén interesados en adquirir el poncho albirrojo o realizar pedidos personalizados, Rosa Segovia indicó que se encuentra recibiendo consultas y encargos a través del número +595 972 649 753. Debido a la alta demanda registrada tras la aparición de la prenda en la campaña de la Selección Paraguaya, actualmente los tiempos de entrega rondan los 20 días.
La artesana explicó, además, que junto con su equipo ya está trabajando en nuevas réplicas de la pieza para llegar con producción disponible antes del partido de Paraguay del próximo 12 de junio, por lo que considera que este es el momento ideal para realizar los pedidos con anticipación.