La idea surgió durante un viaje familiar al exterior, cuando su hijo mayor les mostró una atracción que ya era tendencia en redes sociales. “Pasamos frente al juego y me dijo: ‘mami, ese es un juego súper viral’. Nos pusimos a jugar los cuatro y era tan atrapante que queríamos otra ronda y otra ronda”, recordó Cynthia. Lo probaron juntos y la experiencia los sorprendió de inmediato.
Al regresar a Paraguay, detectaron que faltaban opciones innovadoras para ciertas edades dentro del segmento de fiestas infantiles y celebraciones privadas. “Mi marido me dice: ‘esto no hay en Paraguay, ¡qué buena idea de negocio!’. Y le digo: ‘sí, hay un rango de edad de los niños al que no tenés cómo festejarle su cumpleaños, porque todo lo que hay en el mercado ya es muy chico o ya es para más grande. Tenés dos o tres opciones y después empezás a repetir año a año; por eso quisimos traerlo a Paraguay’”, detalló Cynthia.
La propuesta combina actividad física, tecnología y adrenalina. El juego está compuesto por pisos LED con sensores inteligentes que reaccionan al movimiento de los participantes. La dinámica es sencilla de entender: los jugadores deben apagar las luces azules pisándolas o tocándolas, evitando las rojas, que restan vidas. Como apoyo, también aparecen casillas verdes que funcionan como zonas seguras.
“El sistema tiene tres niveles y trae 30 juegos con diferentes dificultades”, comentó Arias. A medida que se avanza, la velocidad y complejidad aumentan, por lo que la coordinación, la rapidez y la concentración se vuelven imprescindibles.
Hasta ahora, según contó la emprendedora, nadie logró superar el nivel cinco de una de las modalidades más exigentes. Aunque inicialmente fue pensado como una alternativa para cumpleaños infantiles, el público rápidamente amplió el horizonte del negocio.
Desde su lanzamiento, ya participaron en activaciones de marcas, en intercolegiales y en fiestas privadas. Incluso realizaron demostraciones en espacios nocturnos como bares, donde adultos de distintas edades se sumaron al desafío. “Una señora me dijo que quería contratarnos para su fiesta de 50 años, porque se puso con su grupo de amigas, que estaban ahí tomando una cerveza, y decidieron probar; se mataban de la risa porque es simpático”, contó.
El juego no es solo para niños, sino para todas las edades que quieran disfrutar de una experiencia social distinta. “Podés jugar solo, pero si querés ganar de verdad, tenés que hacerlo en equipo”, señaló. Ese componente colaborativo genera una dinámica divertida entre amigos, familias o compañeros de trabajo, donde abundan las risas, la competencia amistosa y el clásico intento de descubrir quién fue el que pisó el rojo. “El juego es inmersivo porque vos sos el autor del movimiento. No es con un dedo o un joystick, tenés que usar el cuerpo”, explicó la propietaria.
Actualmente operan con dos paneles modulares que pueden funcionar por separado o unirse en una superficie mayor de hasta 27 metros cuadrados, lo que incrementa el desafío. “Nos dimos cuenta de que también hay que contar con estado físico, porque se cansa bastante”, admitió.