El espacio reúne dos conceptos que dialogan entre sí: Barba Negra, un bar de impronta más tradicional, y La Mezcalería. La apuesta combina arquitectura con identidad, gastronomía con ritual y tendencia con experiencia.
“El Barrio Las Mercedes está creciendo muchísimo y justo encontramos este espacio que antes pertenecía al arquitecto Solano, era su estudio de arquitectura”, contó María Paz. El lugar mantiene el diseño original con una impronta muy marcada un patio cargado de verde fueron determinantes para el concepto. “Nos enamoramos del espacio, sobre todo del patio, que está lleno de plantas y es súper hermoso”, agregó.
Lejos de intervenirlo el equipo decidió respetar su esencia. Así nacieron dos ambientes claramente diferenciados, pero conectados por una misma identidad. Al frente, Barba Negra propone una experiencia más descontracturada: parrilla, sándwiches a las brasas, pizzas hechas en tatakua y un clima de bar tradicional. Al fondo, en lo que fue el antiguo estudio de arquitectura, funciona La Mezcalería, donde casi nada se tocó a nivel estructural. “La barra fue lo único que se montó, el resto se dejó prácticamente como estaba porque nos encantó”, explicó Céspedes.
La Mezcalería ofrece una propuesta que nos lleva directo a México, “El mezcal no se toma como el tequila”, aclaró María Paz. No hay sal y limón, sino naranja y sal de gusano, una sal ahumada elaborada a partir de larvas que se encuentran en la planta del agave. El consumo es pausado, casi ceremonial, buscando resaltar su sabor ahumado característico. “No es un shot, es una experiencia para saborear”, destacó.
La propuesta gastronómica acompaña ese concepto. En La Mezcalería, lo más pedido son quesadillas y tacos, mientras que en Barba Negra se destacan los sándwiches parrilleros y las parrillitas para compartir. Incluso en la coctelería, cada espacio tiene su sello: adelante sobresale el trago de autor Teach Barba Negra (cóctel elaborado a base de Whisky, licor de hierbas y jugo de naranja de carácter herbal y fresco) mientras que en el fondo los cocktails a base de mezcal concentran todas las miradas, como Mezcalita (un coctel con notas frescas y florales a base de mezcal, naranja, agua de Jamaica y limón).
Más allá de la comida y la bebida, Mercedes Garden se posiciona como un punto de encuentro alineado a las nuevas tendencias de consumo nocturno. “Hoy la gente ya no busca tanto boliche. Quiere salir, comer rico, tomar algo tranquilo y pasar una buena noche”, explicó Céspedes.
El público es mayormente del barrio, vecinos que valoran la cercanía, el ambiente cuidado y una propuesta diferente. A eso se suman experiencias que refuerzan el vínculo con la comunidad, como el ciclo de piano en vivo todos los miércoles, con formato piano bar.