El director ejecutivo de la Agencia Nacional de Puertos y Navegación de Argentina, Iñaki Arreseygor, señaló en una entrevista con La Nación que la tarifa básica del peaje “dependerá del tráfico” y estará sujeta a revisiones quinquenales. El funcionario explicó que el pliego establece un esquema de bandas con una tasa de recupero que oscila entre el 6% y el 12%, y que el contrato contempla cláusulas de ajuste para evitar ofertas temerarias, tal como fue sugerido por Naciones Unidas.
“Si aumenta la cantidad de buques, la tarifa debería bajar. Si hay una disparidad violenta en sentido inverso, podría subir. Hay indicios fuertes de que el tráfico va a subir”, afirmó Arreseygor.
En la vereda opuesta, la Cámara de Armadores Fluviales y Marítimos del Paraguay mantiene una postura crítica respecto a cualquier incremento. Su titular, Bernd Gunther, repasó el historial de tensiones en torno al peaje: “Inicialmente no se pagó, hubo embarcaciones retenidas; finalmente, ellos cobraron 80 centavos; se ajustó hacia arriba. Llegamos a US$ 1,30 y, supuestamente, no debería subir más a US$ 1,47, como impusieron en principio”.
Según Gunther, la expectativa del sector es que la tarifa baje aún más, ya que el costo actual sigue siendo considerado elevado en comparación con parámetros internacionales.
El proceso licitatorio se encuentra en plena fase de evaluación de las propuestas. Actualmente se analiza el sobre uno, que contiene los antecedentes legales, económicos y los requisitos técnicos mínimos. Los oferentes que superen esa instancia serán habilitados para la apertura del sobre dos, donde se examinarán el plan de trabajo y los antecedentes técnicos, mientras que el sobre tres definirá la propuesta económica con la cotización de la tarifa básica del peaje. La definición de ese valor será clave, dado que impacta directamente en los costos logísticos de la producción agroindustrial que transita por la hidrovía.
El contrato establece una inversión obligatoria de US$ 425 millones durante los primeros seis años de concesión, con un horizonte de 25 a 30 años que demandaría una inversión total estimada en US$ 10.000 millones entre bienes de capital y gastos operativos. Actualmente, unos 4.500 buques navegan anualmente por el corredor, y el retorno de la inversión dependerá tanto del nivel de tráfico como del valor del peaje por tonelada de registro neto.