¿Cuál es tu filosofía de trabajo?
Mi filosofía de trabajo es construir marca, no trabajar solo para aumentar las ventas. Creo que el marketing de hoy nos exige ver el panorama a mucho más largo plazo. Si bien nos exigen números, se trata de buscar un equilibrio saludable entre los resultados a corto plazo y la construcción de valor de marca. Hoy, más que nunca, es muy importante construir significado en todo lo que una marca hace, ser coherentes y creíbles.
¿Quién fue tu mayor mentor o fuente de inspiración en tu carrera y qué aprendiste de esa persona?
A lo largo de mi carrera tuve la bendición de estar rodeada de muchas personas que me inspiraron en distintos momentos de la vida. Creo que el aprendizaje no viene de un solo mentor, sino de la capacidad de escuchar, observar y tomar algo de cada experiencia o persona que te rodea. También mi familia es una gran fuente de inspiración y, al final, mucho tiene que ver con la actitud de uno para seguir aprendiendo. Mi mayor aprendizaje es que el camino más difícil, el que te saca de tu zona de confort, es el que más te hace crecer. Y sí, aplica para la vida misma también.
¿Qué estrategias considerás esenciales para posicionar una marca en mercados competitivos?
Considero que, en el mercado actual, el valor está en la autenticidad: en lo real, lo cercano y lo transparente. Las grandes marcas están abriendo cada vez más sus puertas, mostrando quiénes son y buscando generar cercanía.
Para mí hay tres claves: una identidad clara (saber quién es tu marca y qué representa); consistencia (sostener un mismo mensaje y narrativa en todo lo que hacés); y conexión (generar un vínculo real con tus consumidores). En tiempos donde ya no sabemos qué es real o qué es IA, el vínculo genuino es fundamental. También sumaría entender al consumidor actual.
¿Qué rol considerás que juegan la inteligencia artificial y la tecnología en la transformación del marketing actual?
La IA es una gran herramienta que está simplificando la vida en muchos aspectos: analizar datos, optimizar procesos y tomar decisiones más rápidas. Pero no reemplaza lo más importante: el criterio humano, las estrategias creativas y el “buen gusto”. Hoy los consumidores buscan conexión y se dan cuenta cuando lo que se les ofrece es superficial o “empaquetado”. Tenemos más datos que nunca, pero eso no necesariamente significa que entendamos mejor al consumidor, y entenderlo es clave para ser relevante.
¿Cómo hacés para equilibrar la creatividad con la necesidad de medir resultados y lograr objetivos concretos?
Es un desafío constante, y hoy estoy en ese proceso. Mi perfil es más creativo y enfocado en construir marca a largo plazo, desde la estética, la coherencia y la originalidad. Pero también entiendo que eso debe estar acompañado de medición y resultados concretos, porque es lo que sostiene el negocio. Hoy medimos absolutamente todo, pero el problema no es ese, sino creer que todo lo importante se puede medir.
¿Qué es lo que más te apasiona de tu trabajo y cómo le transmitís eso al equipo?
Me apasiona formar parte del crecimiento de una marca y construir algo que vaya más allá del producto. Me gusta ver cómo un producto puede conectar con la gente, generar preferencia e incluso, en algunos casos, que lo sientan propio. Cuando una marca logra eso, deja de competir, porque ya no es una opción más. Eso es lo que busco transmitir al equipo: cada campaña construye algo mucho más grande.
¿Qué proyecciones tienen para el sector este año?
Se viene una generación de consumidores muy selectivos, cada vez más informados y exigentes. La compra es menos impulsiva y más analítica y emocional. Se inclinan hacia marcas que generan confianza, coherencia y valor agregado.
Hoy ya no alcanza con comunicar bien y cuidar la estética: se busca consistencia, contenido real y conexión emocional. El consumidor cree cada vez menos en lo que ve. Por eso, construir marca es construir confianza. Las empresas que lo entiendan podrán conectar; las que no, dependerán cada vez más de promociones.
¿Qué hobbies o intereses fuera del trabajo te ayudan a mantenerte motivada?
Mi familia ocupa gran parte de mi tiempo fuera del trabajo; disfruto mucho esos momentos. También leo mucho sobre tendencias, estética, consumo e innovación, lo que me ayuda a mantenerme conectada con lo que está pasando.
Admito que me cuesta desconectarme: mi cabeza no para. Siempre estoy pensando qué hacer, qué aprender o qué idea desarrollar. Pero no lo vivo como una carga; al contrario, es parte de cómo soy.