Guillermo Mas: “En los siguientes tres gobiernos deberíamos invertir US$ 2.000 millones/año en infraestructura”

El rubro de la construcción, uno de los pilares de la economía, más aún cuando las coyunturas suelen volverse desfavorables para el sector primario, cuenta con distintos objetivos a cumplirse en estos próximos cinco años. El nuevo titular de la Cámara Paraguaya de la Industria de la Construcción (Capaco), Guillermo Mas, expresó que el incremento de la inversión y el desarrollo de nuevos proyectos serán fundamentales para el futuro de este segmento de la economía.

¿Cómo está el sector de la construcción? ¿Hay buenas proyecciones para el resto del año?

Si bien el sector de la construcción que trabaja con el Estado está muy afectado por la falta de pagos que repercutió en las obras, generando una ralentización en el desarrollo de las mismas, hay una expectativa de que una parte importante de esos compromisos sean honrados en los siguientes meses, lo que, sin duda, dará un oxígeno e impulso al sector.

¿Cuáles son las líneas principales de gestión para tu periodo?

La prioridad de este equipo es responder a los reclamos de los socios en tiempo y forma. La mayor parte de esos reclamos está vinculada a la gestión estatal. En ese sentido, estamos trabajando en acelerar los procesos de cobro porque sabemos que las empresas que trabajan con el Estado están muy golpeadas por el atraso en los pagos, lo que a su vez, está afectando su relación con los bancos.

También es importante involucrarnos en la generación de información estatal para la toma de decisiones. El sector de la construcción es uno de los que mayor incidencia tiene sobre el desempeño de la economía en su conjunto, por ende, la información que sobre ella se recoge debe ser tratada rigurosamente, porque sirve para la toma de decisiones.

Por supuesto, también estamos trabajando en proyectos que buscan brindar mejores servicios a nuestros socios.

Asimismo, me gustaría hacer especial mención a las actividades que nos preparamos para atender al segmento de empresas asociadas que trabajan con el sector privado. Para eso constituimos un comité de trabajo específico para sus necesidades.

¿Los contratos con el Estado están saliendo o sólo están desarrollando trabajos que son de años anteriores?

Las empresas están ejecutando obras adjudicadas en años anteriores. Hay adjudicaciones relativamente recientes como Ruta XII y la Ruta Bioceánica. En ese sentido, esperamos con expectativa que en esta segunda mitad del año haya nuevos llamados, porque como ya todos sabemos, cuando se resiente la construcción, se resiente la economía en su conjunto.

¿Cómo están las obras privadas?

Esos datos no están desagregados de manera oficial. Desde la Capaco estamos trabajando para actualizar y mejorar las metodologías utilizadas actualmente para la recolección y análisis de información que alude al sector de la construcción. Entendemos que la información es fundamental en el diseño de políticas públicas, y es por ello que nos interesa asegurarnos de que la información oficial sobre nuestro sector sea lo más rigurosa posible.

¿Qué expectativas tienen para el nuevo gobierno?

Si bien el gobierno actual se caracterizó por la fuerte apuesta a la inversión pública, en el marco de una política contra cíclica que buscaba atenuar los efectos internos de la crisis económica mundial, como consecuencia de la pandemia, una política que, por cierto, mantuvo ocupado a nuestro sector -y sobre todo sostuvo el empleo durante una parte considerable del gobierno-, hoy persiste una deuda de aproximadamente US$ 350 millones con las empresas que operan con el Estado. Nuestra prioridad como Capaco será el pago de estos compromisos, que sin duda estresaron toda la cadena de pagos, colocando a las empresas contratistas en una complicada situación económica.

Ahora bien, hablar de priorizar a la construcción nos lleva a otro dato contundente: Paraguay tiene un déficit de infraestructura de aproximadamente US$ 30.000 millones, lo que significa que en los siguientes tres gobiernos deberíamos estar invirtiendo en el orden de US$ 2.000 millones por año -cómo mínimo- sin considerar el mantenimiento de la infraestructura ya existente.

¿Cuál es el desafío entonces?

El desafío que tenemos tiene varios ejes estratégicos que ya acercamos en su momento al entonces candidato y hoy presidente electo, Santiago Peña: la revisión del tope al déficit fiscal, el apalancamiento financiero para las empresas constructoras, una reforma en el sistema de pensiones que movilice el ahorro a largo plazo, la concentración de los presupuestos para infraestructura de varias instituciones en una sola a los efectos de la mejora en la ejecución, la participación de los gremios de la construcción en el diseño de las políticas públicas a través de un consejo asesor, y más.

¿En relación con la economía total, ¿qué porcentaje corresponde al rubro de la construcción?

Hoy por hoy la construcción ocupa el 7% del Producto Interno Bruto (PIB).

Proyecto para cambiar la fórmula del salario mínimo: ¿en qué consiste y quiénes estarían involucrados?

Antes de que finalice junio, debe oficializarse el ajuste del salario mínimo. Como cada año, este tema genera debate: por un lado, los gremios de trabajadores exigen modificar el mecanismo de medición utilizado para determinar el monto del reajuste, actualmente basado en el Índice de Precios al Consumidor (IPC) acumulado a mayo; mientras que, por otro lado, el sector empresarial sostiene que dicho sistema debe mantenerse.

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