“Es la primera vez después de mucho tiempo que se paga esta cantidad y no podemos no estar contentos con eso”, expresó Heisecke en una reciente entrevista. Aun así, señaló que la deuda total en certificados fácilmente supera los US$ 150 millones, sin contar los intereses que las empresas reclaman desde hace años.
El dirigente explicó que ese monto pagado “va por el camino correcto” para reducir el pasivo, pero advirtió que sin una continuidad de pagos por encima de los US$ 85 millones mensuales, el sector no podrá ponerse al día rápidamente. Según afirmó, si ese ritmo se mantiene entre US$ 85 y 100 millones por mes, las empresas podrían estar al día con los certificados en aproximadamente tres meses.
Heisecke también subrayó que la deuda por intereses constituye “un capítulo aparte” para las compañías constructoras, recalcar que no se trata de una demanda extraordinaria, sino de “lo que está establecido en los pliegos y la ley”. Recordó que esos intereses fueron aprobados por el Congreso, y que la norma es clara al respecto.
Sobre las críticas de ciertos sectores del Parlamento que cuestionan el pago de intereses, el presidente de Capaco indicó: “La ley pasó por el Congreso. Ellos aprobaron esa ley. Si ahora se enojan porque no van a pagar intereses, esa discusión también debe tenerse en cuenta. Inicialmente hubo malestar, pero ahora vemos cómo evoluciona la situación”.
En ese sentido, Heisecke invitó a observar la reactivación de las obras durante mayo para evaluar si el flujo de pagos puede sostenerse y ajustarse a las necesidades del sector. “La ministra pidió reactivación de las obras, entonces vamos a mirar cómo se comporta este mes para definir el alcance y los pasos a seguir”.
Asimismo, el empresario apuntó a la necesidad de transparencia y acceso a la información. “Nosotros siempre pedimos información al Ministerio. A veces conseguimos, a veces no conseguimos. Es importante que nos entreguen datos claros: qué monto de certificados ingresaron versus qué monto se pagó y cuál es la diferencia”, declaró.
Heisecke consideró que, con una mayor claridad en los números y un compromiso sostenido en los pagos, el sector constructor podría encaminarse hacia una normalización después de un largo periodo de retrasos que afectó la liquidez de las empresas. Sin embargo, advirtió que el camino todavía es “largo y lleno de desafíos”.