Rubito —el gato que se volvió conocido en TikTok por aparecer dentro del local— y Rita, otra gata del mismo entorno, se hicieron parte del paisaje cotidiano del minimercado. Clientes habituales los reconocen, les dan comida y los registran en videos que rápidamente se viralizaron. Pero esa visibilidad también abrió una controversia cuando surgieron versiones sobre una posible reubicación fuera del local.
El tema escaló cuando activistas y rescatistas comenzaron a intervenir tras versiones de que los animales habrían sido retirados del establecimiento. El hecho activó una reacción en redes y en el propio punto de venta.
Mónica Arguello, activista por los derechos de los animales, quien forma parte de un grupo de activistas organizados en 68 barrios de Asunción, contó que una integrante del grupo suele visitar ese local y cuando no los encontraron, empezaron una campaña a través de las redes sociales y luego intervino la Dirección de Defensa Animal.
“Lo principal para un animal es conseguir una familia, un hogar seguro y responsable, pero cuando se trata de colonias felinas o cuando el animal ya está acostumbrado a un lugar, el animal quiere regresar a su hábitat. De eso teníamos miedo, más cuando nos enteramos que esa dueña tenía otros perros y gatos”.
Según el relato de quienes rescatan a los animales, la presión social y la visibilidad del caso terminaron influyendo en la decisión final, ya que los animales regresaron al entorno del supermercado, donde ya eran parte del día a día de clientes y trabajadores.
El episodio no solo fue viral, sino que reforzó el vínculo emocional entre los animales y la comunidad que los rodea.
El debate de fondo: hogar o colonia felina
Más allá del fenómeno en redes, el caso abrió una discusión amplia sobre qué es lo mejor para este tipo de animales.
Para muchos clientes, Rubito y Rita no son animales “sin dueño”, sino parte del ecosistema del supermercado. Su presencia es vista como algo cotidiano, incluso positivo, dentro de un entorno ya identificado como pet friendly.
En redes sociales, gran parte de los usuarios defendió su permanencia en el lugar, argumentando que ya están adaptados, cuidados y contenidos, y que un traslado podría generarles estrés o desorientación.
Cuidado de mascotas
Según el veterinario Diego Dacak, un gato que tiene acceso a la calle está expuesto a enfermedades como el virus de inmunodeficiencia felina (VIF) o leucemia felina, a través de peleas, durante el apareamiento, sin dejar de mencionar la exposición a accidentes o ataque de otros animales.
La esperanza de vida de un gato que vive dentro de una casa depende de la calidad de su alimentación, exposición a enfermedades y accidentes, pero se estima que pueden vivir entre 15 y 20 años. Mientras que un gato callejero depende de las condiciones meteorológicas, además de estar expuestos a accidentes, enfermedades e intoxicaciones, por lo que se estima que su tiempo de vida es de entre tres y seis años.
Por lo cual siempre es recomendable que tengan un hogar fijo y que su contacto con el exterior sea controlado.
Por otra parte, los gatos de una colonia -hablamos de un grupo- normalmente fueron abandonados o perdidos, y lo que los caracteriza es su bajo grado de socialización con seres humanos, que alguna veces, dependiendo del entorno, puede ser nulo. El manejo de las colonias felinas se basa en la captura, para una posterior esterilización y luego el retorno de los animales a la colonia.
Con respecto a la adaptación de gatos adultos a nuevos entornos, para el veterinario depende del enriquecimiento ambiental al que sea expuesto para que su adaptación sea satisfactoria. Como sería el uso de rascadores, caja de arena y juegos que ayuden a simular su instinto de caza.
“Son muchos detalles, no es solamente castrarle y darle de comer. Hay un cuidado detrás de tener una mascota, que es un ser vivo y es parte de la familia”, afirmó.