“Si el 80% del tiempo los líderes se dedican a comunicarse, es crucial que sepan influir a través de las palabras”

(Por Josefina Bauer) En el mundo empresarial, los gerentes, directores y líderes pasan gran parte de su día comunicándose: piden resultados, delegan tareas, venden ideas, o impulsan a otros a cumplir con ciertas responsabilidades. Sin embargo, no todos logran hacerlo con éxito. ¿Por qué? Porque no todos dominan el arte de conectar con las palabras e influir en los demás.

Comunicar eficazmente no se limita a presentar información y esperar que los otros la comprendan.

¿Cómo lograr que los demás quieran escucharte? ¿Que no solo entiendan lo que querés, sino que vibren y se emocionen con ello? ¿Cómo influir verdaderamente en los equipos de trabajo?

La respuesta está en lo que denomino oratoria magnética: una herramienta que permite a los líderes trabajar sus mensajes, aprendiendo a hablar con impacto y convicción. Todos, nos guste o no, hablamos frente a los demás, y la oratoria magnética potencia la capacidad de atraer y cautivar, utilizando no solo las palabras, sino también el lenguaje no verbal, la entonación, la expresión facial y otros elementos que convierten un mensaje en algo atractivo y memorable.

Esta forma de comunicación no solo transmite información, sino que genera emociones, compromete a las personas y las impulsa a actuar. Es un arte que va más allá de la lógica del mensaje; incluye empatía, lenguaje corporal y un manejo preciso del tono de voz para mantener la atención y lograr que las palabras resuenen profundamente.

Para que alguien realmente escuche y comprenda, los líderes deben primero conocer a su audiencia: no solo entender sus necesidades o preocupaciones, sino también identificar qué los motiva, qué los inspira y qué barreras podrían estar levantando mientras reciben el mensaje.

Los verdaderos líderes son aquellos que se adaptan, construyen puentes emocionales y se enfocan en cómo su mensaje es percibido. No se trata tanto de lo que uno dice, sino de cómo lo interpreta quien escucha.

Otro aspecto clave es la autenticidad. Debemos ser coherentes y genuinos, ya que un mensaje vacío, por más bien estructurado que esté, nunca será tan efectivo como uno entregado con pasión y convicción. Cuando los líderes comunican desde su propósito, sus palabras generan confianza y credibilidad. La autenticidad se percibe y es esencial para que los demás no solo escuchen, sino que se comprometan.

Además, escuchar activamente es tan importante como hablar bien. Se debe prestar atención al lenguaje corporal de la audiencia: si hay miradas perdidas, si están desconectados mirando sus celulares, o si no los tenemos realmente “presentes”. Los mensajes deben adaptarse a la emocionalidad del momento, ya que, nuevamente, no se trata de lo que decimos, sino de lo que los otros escuchan.

Si el 80% del tiempo de los líderes se dedican a conversar y comunicarse, es crucial que sepan influir a través de las palabras. Los líderes que dominen la oratoria magnética serán capaces de conectar, movilizar e inspirar a sus equipos, logrando resultados extraordinarios, no solo desde la eficiencia, sino desde la emoción y el compromiso compartido.

El e-commerce local se acerca a US$ 3.000 millones y al 5% del PIB (apunta a llevar las ventas a mercados internacionales)

(Por MV) El comercio electrónico paraguayo entra en una nueva etapa. Con un mercado que este año podría superar los US$ 3.000 millones y acercarse al 5% del PIB, el sector busca seguir consolidando las ventas digitales dentro del país y avanzar hacia un modelo de comercio electrónico transfronterizo que permita a las empresas locales colocar sus productos en mercados regionales e internacionales.

Ciudad del Este ya no es la ciudad que el país cree conocer

(Por Carlos Gómez Núñez) Me fui de Ciudad del Este a los doce años y volví siendo adulto, con una convicción que en ese momento no era fácil de explicar en Asunción: que esta ciudad iba a ser mucho más que la ciudad de las compras. Hoy, cuando en la capital todavía se habla de Alto Paraná como un mercado secundario, me da la sensación de que la conversación pública va bastante atrás de lo que está pasando en la calle. Y esa distancia, a mi criterio, es la oportunidad.