El modelo se desarrolla actualmente en comunidades del Chaco, donde se establecieron viveros y parcelas demostrativas para la multiplicación del cultivo. A partir de estas áreas, las familias retiran pencas para reproducirlas en sus propias fincas, generando un sistema escalable que permite disponer de alimento para el ganado durante épocas críticas, como el invierno o los períodos de sequía.
Enrique Molas, coordinador nacional del Proyecto FOLUR Paraguay, explicó que el nopal representa una opción estratégica para productores que enfrentan dificultades para sostener la alimentación animal en temporadas de menor disponibilidad de pasturas. “Tiene mucho potencial, especialmente para pequeños productores que no tienen condiciones de aguantar un invierno y necesitan suplementar la alimentación del ganado”, señaló.
La variedad promovida es un nopal sin espinas, lo que facilita su consumo directo por parte de los animales. Además, la planta se destaca por su alto contenido de agua y su valor nutricional, que puede alcanzar hasta el 8% de proteína, convirtiéndola en un suplemento interesante para la alimentación animal.
Actualmente, el proyecto cuenta con un vivero instalado en coordinación con la Municipalidad de Mariscal Estigarribia, desde donde se distribuyen plantas a diferentes comunidades, principalmente indígenas y pequeños productores. La estrategia consiste en establecer parcelas comunitarias y luego expandir el cultivo mediante la multiplicación en cada unidad productiva familiar.
Uno de los principales atributos del nopal es su productividad. Según los datos técnicos manejados por el proyecto, el cultivo puede generar entre 300.000 y 400.000 kilogramos por hectárea, considerando la producción de pencas destinadas a la suplementación animal. Este rendimiento lo posiciona como una alternativa competitiva frente a otros forrajes utilizados en zonas áridas.
El cultivo está orientado principalmente al ganado menor, como cabras y ovejas, aunque también puede utilizarse como complemento para bovinos en sistemas intensivos o de pequeña escala. En otros países de la región, especialmente en el nordeste de Brasil, el nopal ya se utiliza de forma extendida como reserva forrajera, incluso en explotaciones de mayor superficie.
El modelo de implementación del proyecto se basa en superficies reducidas. En varias comunidades se instalaron áreas cercanas a los 1.000 m2, desde donde las familias retiran material vegetal para replicarlo en sus fincas. Este esquema permite que el cultivo se expanda progresivamente sin necesidad de grandes inversiones.
Otra de las ventajas del nopal es su facilidad de manejo. La planta se multiplica mediante pencas que se vuelven a plantar tras cada corte, generando un sistema continuo de producción. Además, su alto contenido de agua contribuye a mantener la hidratación del ganado durante períodos secos, reduciendo la presión sobre otras fuentes de alimento.
El proyecto FOLUR Paraguay trabaja actualmente con varias comunidades del Chaco, donde participan numerosas familias en la implementación del cultivo. El objetivo es validar el modelo productivo y ampliar gradualmente su adopción en otras zonas con condiciones similares.
Además del uso forrajero, el nopal también presenta potencial para consumo humano y otros derivados, aunque en esta etapa la iniciativa se enfoca en la alimentación animal. La propuesta busca mejorar la seguridad alimentaria del ganado, reducir la vulnerabilidad ante eventos climáticos extremos y diversificar la base forrajera de los sistemas productivos familiares.
Con resultados iniciales positivos y un esquema de multiplicación comunitaria, el nopal sin espinas comienza a posicionarse como una alternativa viable para fortalecer la resiliencia ganadera en el Chaco paraguayo, combinando adaptación climática, sostenibilidad productiva y mayor disponibilidad de alimento para el ganado durante todo el año.