“Hago creación de contenido gastronómico, trabajo en marketing gastronómico, pero quería armar algo mío. Hasta que viajé a Buenos Aires con mi mamá y en ese tiempo era como que empezaban a hacerse eventos allá. A mí me gustó mucho el concepto y que la gente se prendía. Quería hacer lo mismo. Se sumó mi amiga Beda Azás, que me ayudó, me animó a hacerlo, y la primera edición la hicimos en tiempo récord”, relató Hernán.
“Como se suele decir, mi idea de las tres de la mañana se hizo realidad”, expresó. Hoy, Kofi Latte Club ya suma 11 ediciones completamente sold out y logró posicionarse como mucho más que una simple “fiesta del café”.
“La gente va a este tipo de eventos por elección, por gusto. Para nosotros no es una moda pasajera, es un estilo de entretenimiento y de ocio”, explicó Aquino. El concepto apuesta por una diversión diferente: encuentros de día, sin excesos, con música, gastronomía y café como protagonistas. “Es como la gente que disfruta salir a un brunch un domingo. Hay un nicho que busca experiencias nuevas, más moderadas y con otro concepto de diversión”, agregó.
La propuesta combina cafeterías, gastronomía, música y marcas aliadas para crear experiencias inmersivas que cambian en cada edición. Según Aquino, esa fórmula permitió que el público no solo regrese, sino que además recomiende el evento y lleve a nuevas personas. “Lo lindo es ver cómo la misma gente vuelve, pero también trae a otros. Cada edición tiene muchísima gente nueva y eso genera una comunidad muy orgánica”, comentó. De hecho, el término “club” dentro del nombre no fue casualidad. Desde el inicio, la intención fue crear sentido de pertenencia y fidelidad alrededor de una experiencia compartida.
El fenómeno también refleja cómo el café dejó de ser únicamente una bebida para convertirse en una cultura. Aquino reconoce que incluso personas que antes no eran fanáticas terminan sumándose al mundo cafetero a través de estas experiencias. “Es algo que se contagia. La cultura del café se va pasando entre amigos, hermanos o parejas”, sostuvo.
Uno de los diferenciales más fuertes de Kofi Latte Club es su formato nómada. Cada edición se realiza en un lugar distinto y eso genera expectativa constante entre los asistentes. “Creemos que a la gente le encanta conocer lugares nuevos. Nuestro slogan es ‘nómada como vos’, porque buscamos justamente eso: que las personas se paseen y descubran espacios diferentes a través del evento”, señaló.
Ese espíritu llevó a realizar ediciones temáticas en locaciones poco convencionales. La más reciente fue una “Sunset al Río”, realizada en una terraza frente al río, mientras que la próxima apuesta tendrá un formato urbano en alianza con Juan Valdez Café y el Sheraton Asunción Hotel este sábado 9 de mayo. La experiencia se desarrollará en la explanada del hotel, con una propuesta gastronómica a cargo del Sheraton y un concepto descontracturado que busca llevar el coffee a la calle. “Tratamos de que cada edición sea diferente, pero que mantenga la misma energía. Queremos que la gente llegue sin expectativas y salga diciendo ‘quiero volver’”, afirmó.
La creatividad también se refleja en las temáticas de cada encuentro. Ya realizaron ediciones como Bienvenida de Otoño, Carnavalito y Bienvenida de Primavera, mientras preparan para junio una nueva propuesta llamada “Mansión Cafetera”, que tendrá lugar literalmente en una mansión. “Nos matamos pensando qué podemos hacer para que la gente no se aburra”, dijo.
Detrás del crecimiento del proyecto también existe una fuerte estrategia de marketing experiencial. Aquino entendió que hoy las marcas buscan conectar desde las emociones y generar espacios memorables. Por eso, grandes firmas comenzaron a sumarse como aliadas del club, atraídas por una comunidad cada vez más consolidada.
La primera edición se organizó en tiempo récord y las entradas se agotaron rápidamente. “Yo quería probar y generar contenido, pero a la gente le encantó. Ahí entendimos que había algo que realmente conectaba”, relató.
Actualmente, Kofi Latte Club ya cuenta con un equipo de trabajo que se encarga de reservas, contenidos y producción. Y aunque el proyecto mantiene su esencia nómada, el sueño a futuro es contar con un espacio físico propio. “Queremos seguir moviéndonos, pero también tener una base fija, un lugar que represente todo lo que construimos”, adelantó.