Zárate inició su camino profesional en 2008 y, tras ocho años trabajando en distintos centros, decidió independizarse en 2016, dando vida a Cier. En 2024, la marca cumplió su primera década de existencia, un hito que refleja la confianza de sus pacientes y la evolución constante del sector. “Cada año crecen la modernidad, las técnicas y la aparatología, pero en Cier nuestra esencia sigue siendo el trabajo manual. Cuanto más se amasa, más se moldea. La aparatología es un complemento al masaje: llega a mayor profundidad que las manos, pero siempre debe ser modelado para lograr el tallado correcto”, afirmó.
En ese equilibrio se encuentran sus especialidades: maderoterapia, drenaje linfático, masajes modeladores y tratamientos integrales que se adaptan a cada evolución corporal. Según Zárate, muchos pacientes acuden buscando reducir medidas o mejorar la apariencia de la piel, pero descubren que los factores que condicionan los resultados suelen ser internos. “La inflamación, los problemas de tiroides, las alteraciones hormonales o intestinales afectan directamente al proceso. El masaje no es mágico: necesita que el cuerpo esté preparado para recibir cambios”, explicó.
La profesional destacó que, de un tiempo a esta parte, la motivación de quienes llegan al consultorio cambió. Si bien la demanda estética continúa fuerte, alrededor del 50% de sus pacientes acuden hoy por temas de salud, especialmente cuadros vinculados a resistencia a la insulina, estrés, trastornos intestinales y desequilibrios hormonales. “Las mujeres vienen diciendo ‘estoy muy hinchada’, y eso tiene mucho que ver con el ritmo acelerado, el estrés y los hábitos actuales”, señaló.
Los resultados no solo se ven en el cuerpo, también en la expresión emocional. Según Zárate, entre la segunda y tercera sesión muchas pacientes experimentan alivio físico, ligereza y una sensación emocional renovada. “Algunas lloran, otras llegan más felices… Es increíble cómo se transforman cuando empiezan a sentirse mejor. Mi objetivo es que tengan una mejor calidad de vida y que vuelvan a mirarse con amor propio”, resaltó.
En cuanto a la demanda sectorial, Cier atiende en igual proporción tratamientos estéticos y postquirúrgicos. “Viene un 50% por la parte estética y un 50% por la parte postquirúrgica de cirugía plástica. Como siempre les menciono a mis pacientes, yo vendo paquetes de cuerpo completo. No vendo paquetes de reducción, ansiolíticos o modeladores, sino un paquete integral, donde el paciente salga con resultados lo antes posible, porque en cada sesión se lo evalúa”, mencionó.
Cada visita inicia con una evaluación del estado del paciente: si está más inflamado, con retención, celulitis o cambios hormonales, y a partir de eso se decide la combinación de técnicas del día. “Hay que saber tocar el cuerpo. No es solo masajear, es estimular, dirigir y entender cada respuesta”, puntualizó.