Cynthia López de Tatakua: “Un emprendedor tiende a atropellar pero en algún momento hay que escuchar el mercado”

Contadora de profesión, aunque nunca ejerció, Cynthia López, fundadora, propietaria, gerente comercial y de marketing de Tatakua, siempre se sintió atraída por la cocina y, especialmente, por los alimentos dulces. Con su esposo Saúl Ortiz, durante el noviazgo, ya habían hecho varios intentos de emprendimientos, que luego vendieron. Cuando él viajó a Monterrey, México, para una maestría dejaron de verse durante cinco años. Más tarde se casaron, y en ese país, en 2006, decidieron elaborar alfajores, que no eran conocidos en México. En 2014 volvieron a Paraguay con otros proyectos pero terminaron por reiniciar Tatakua, la exitosa marca de alfajores, pero esta vez completamente paraguaya.

¿Cómo se inició como emprendedora?

Con Saúl llegamos a tener dos tiendas en México y una en San Antonio, Texas, EE.UU. En 2017 abrimos la primera fábrica en Paraguay, con el aprendizaje que nos dio nuestra experiencia en México. Acá no teníamos que explicar qué es un alfajor, como teníamos que hacerlo en México. En Paraguay jugamos de local, con una versión 2.0 de Tatakua. Creo que vivimos también una época de Paraguay diferente, donde la identidad paraguaya tiene valor.

¿Qué obstáculos encontró para desarrollarse como empresaria?

Para los que somos productores, un obstáculo es el abastecimiento de insumos en general, desde materia prima, empaque. Trabajar en un ecosistema de producción es complicado. Falta también equipamiento. Nosotros tuvimos que traer todo de afuera. Y cuando empezás necesitás que alguien te venda poco, pero acá solo te venden en volúmenes grandes.

¿Cuál considera su mayor logro como empresaria?

Poder leerle al mercado, poder entender qué quería el mercado en el momento. Pensar qué falta, qué se puede crear, inventar, experimentar. La otra es la creación del equipo que nos acompaña. Si querés crecer necesitás personas que te acompañen.

¿Qué bondades y defectos tiene el empresario paraguayo?

Creo que estamos en un contexto de mayor educación, de mayor apertura, hoy el empresario es más culto, más instruido, con muchísima información. La industria paraguaya evolucionó muchísimo, se anima, hace.

Un defecto es que los jóvenes, en general y no solo los emprendedores, quieren tener todo perfecto antes de salir a emprender.

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¿Qué consejo le hubiera gustado recibir cuando comenzaba y se lo daría a otro empresario?

No poner todos los huevos en una canasta, fijarse objetivos, no trabajar por trabajar nomás, tener un norte. Creo que son etapas en la vida de un emprendedor que uno tiene que aprender a sortear. Si a la Cynthia del pasado le decían que se fije objetivos, haga planificación, no sé si hubiera hecho caso. Un emprendedor tiende a atropellar pero en algún momento tenés que parar la pelota, pensar, analizar y escuchar el mercado.

¿Es el Estado un aliado o un problema para el empresario? ¿Qué le reclamaría?

Sé que al Gobierno le conviene que haya industrias y empresas porque es una forma de recaudar. Pero no ayuda como potenciador de una cultura emprendedora. Industrias y grandes contribuyentes hay pocos y el universo de emprendedores micros y no formales es grande, pero no hay un apoyo por parte del Estado para potenciar a que la gente se anime y se arriesgue, porque el camino del emprendedor es duro.

Me tocó ver proyectos buenísimos que no pudieron crecer por falta de dinero. Necesitás capital para crecer. Nos dicen que hay que ser legal, formal -y estoy convencida de que ese es el camino-, pero nadie empieza formal y ordenado porque la formalidad te come vivo. Ser legal cuesta pero no hay ningún apoyo para empezar siendo legal.

El empresario actual ¿debe tener alguna formación profesional relacionada con el mundo de los negocios?

Yo creo en la intuición, pero sí es más complicado si no estás preparado, no porque el emprendedor tiene que ser más estudiado, más aprendido sino porque el mercado es más difícil. Antes había menos opciones, pero hoy cada vez tenés que ser más hábil, tener más virtudes porque si vos no hacés, otro más va a venir a hacerlo. Hoy es más competitivo, todo. Antes bastaba con tener un título universitario pero ahora no es solo la facultad. Es también la maestría, el PhD. La vara está más alta.

Un libro que todo CEO o gerente general debería leer al menos una vez en su vida.

Cuando estaba en México me gustaba ver casos de la vida real, no tanto leer a estudiosos, profesores o consultores. Leí el libro Al grano: vida y visión de los fundadores de Bimbo, la historia de una empresa familiar, cómo empezó, cómo evolucionó, con un modelo súper claro de lo también nosotros queremos ser en algún momento.

¿Cuál es su recomendación para mantener a su equipo motivado?

Para eso buscamos ayuda porque no nos sale al natural. Buscamos gente que sea mejor que nosotros en ese lugar en donde sabemos que flaqueamos o no nos sale. Buscamos personas a las que les guste trabajar con personas. Nuestros procesos son manuales, no hay una línea de producción, y hoy somos más de 60 personas. Entonces, buscamos líderes que nos ayuden a formar equipos.

¿Cómo lidia con el estrés?

A mí me gusta meterme en problemas, porque cuando es fácil es aburrido. Para el estrés trato de desconectarme cuando salgo de vacaciones. Yo soy blanco o negro. O estoy metida 200% o estoy desconectada. También aprendí a ponerme límites, y a soltar, no hacer todo yo, y a no decir sí a todo. Eso se aprende con la edad.