Óscar Gaona de ChipAsador: “El sueño americano está en Paraguay porque acá está todo por hacerse”

Un emprendimiento nacido de la necesidad hace siete años se convirtió en un próspero negocio. Óscar Gaona emprendió con ChipAsador una actividad en la que no solo obtuvo rentabilidad económica sino que también recuperó con ella una tradición en vías de extinción.

Óscar recuerda que su carrera empresarial empezó hace siete años, aunque más por necesidad y con tan solo G. 50.000. “Estuve 10 años fuera del país y volví para emprender en una industria textil en Salto del Guiará, pero cuando cayó Lugo cerraron la frontera y me empezó a ir mal, con muchas deudas encima. Volví a Itá, mi ciudad natal, y una vecina me sugirió hacer chipa. Empecé con un braserito donde cabían seis chipas pequeñas. Me ayudaron mi mamá y mi hermana”, señaló.

Mientras estuvo fuera del país, trabajó en el rubro, en cocinas en España, Italia, Francia, Suiza y Japón, y aprendió allá. “Fui a vivir a la casa de un tío porque ya no quería volver a lo de mi mamá. El primer día vendí algo y recuperé la mitad de mi inversión en un par de horas. Ahí vi que podía funcionar como negocio”, reconoció.

¿Cómo se dio cuenta de que podría funcionar como negocio algo tan tradicional como la chipa?

En la zona donde vivía había gente que hacía pero abrían solo dos a tres horas, pero yo estaba todo el día, porque no tenía otra cosa que hacer. Uno siempre quiere más y modifiqué la receta que me habían dado, pregunté para cambiar. Era algo que se estaba perdiendo, poquísima era la gente que hacía chipa asador, y solo en invierno.

¿Qué obstáculos encontró en su camino como emprendedor?

Hasta ahora el mayor obstáculo es el acceso a créditos. Es la única traba para crecer. La burocracia y las exigencias. Tengo proveedores de materia prima del interior, de Troche, como el que me hace el typyraty, el almidón semi terminado y el que me provee el verdadero queso Paraguay, pero ellos no están interesados en emitir factura y la SET no nos da la opción de tener autofactura; nos acercamos varias veces pero no nos dan opciones para facturar.

¿Qué consejo le daría a los emprendedores que están empezando?

No desanimarse muy rápido. Hay momentos muy difíciles. Empecé de cero pero fui muy afortunado porque siempre tuve gente que me aconsejó. Yo lamento mucho haber dejado mi tierra, mis raíces, duele muchísimo desarraigarse y salir del país pensando que afuera hay más oportunidades. Es la mentira que nos venden aquí y en todos lados que hay que irse del país para salir adelante y tener un mejor nivel de vida. Pero el sueño americano está en Paraguay porque acá está todo por hacerse.

¿Qué bondades y defectos tiene el emprendedor paraguayo?

Mucha gente se conforma con el péicha péichante nomás y no se da cuenta de que el hacer bien las cosas te va a ayudar a salir adelante.

¿Es el Estado un aliado o un problema para el emprendedor?

Faltan políticas públicas para que nos den un empujoncito a los que estamos luchando todos los días y dando trabajo directo e indirecto a mucha gente y moviendo la economía. No tenemos créditos blandos.

Nadie nos enseña cómo trabajar, cómo organizarnos, cómo manejarnos, en la parte monetaria, tu capital. Te enseñan lo básico pero no hay cursos como los que hay afuera. Si hay voluntad política se va a poder hacer. Son las mipymes las que están moviendo la economía y si hay ayuda del Gobierno también ellos van a recaudar mucho más si se formalizan todos.

¿Un libro que todo emprendedor debería leer al menos una vez en su vida?

Escucho podcasts del mexicano Daniel Habif, y leo mucho al autor estadounidense de origen japonés Robert Kiyosaki. Sus enseñanzas me ayudan muchísimo, tanto en lo personal como en lo que se refiere a los negocios. Son los autores que yo recomiendo a quien quiere dedicarse a esta actividad. 

¿Cuál es su recomendación para mantener a su equipo motivado?

Hoy tenemos problemas en ese sentido. El dinero no es suficiente para motivar a los jóvenes, sobre todo, y a nosotros nos cuesta mantenerlos, incluso pagándoles muy bien porque acá se trabaja mucho. Ese es nuestro problema. Tenemos la posibilidad de expandirnos a más lugares pero no encontramos gente que sienta este negocio como suyo.