Juan José Bosio: “Creamos Grupo NGO, un centro de servicios compartidos de las unidades de negocio de NGO, y puede integrar nuevas compañías en el futuro”

(Por BR) El Grupo NGO presentó oficialmente una nueva identidad institucional, consolidando más de ocho décadas de trayectoria. Lo que comenzó como una distribuidora de electrodomésticos se transformó en un ecosistema empresarial diversificado con presencia en sectores como distribución, retail, hotelería, desarrollo inmobiliario y ganadería.

La historia de Grupo NGO se remonta a 1944 con la fundación de la Distribuidora NGO, una empresa familiar paraguaya que desde sus inicios apostó por la calidad y la innovación. Representando a marcas internacionales de primer nivel y desarrollando su propia marca Tokyo, la compañía fue creciendo de manera orgánica, adaptándose a los cambios del mercado y ampliando sus horizontes comerciales.

Juan José Bosio, vicepresidente del Grupo NGO, explicó que el nacimiento del grupo responde a una necesidad de dar forma estructural a lo que ya venía sucediendo en la práctica “la maduración y autonomía de las distintas unidades de negocio, alcanzada la madurez de estas empresas, decidimos consolidarlas bajo una misma identidad. Hoy todas comparten una cultura común, guiada por el Pacto de Confianza, que promueve soluciones transparentes, seguras y de calidad”.

El concepto de Pacto de Confianza no es simplemente un eslogan institucional; representa el corazón de la cultura organizacional del Grupo NGO. Es un compromiso hacia sus clientes, colaboradores y aliados estratégicos de que cada acción se basa en valores de integridad, profesionalismo y responsabilidad.

“Todas nuestras unidades, sin importar el rubro, están comprometidas con este pacto. Es nuestro mantra, lo que nos diferencia y nos guía en cada paso que damos”, explicó Bosio.

“Para lograr esta sinergia entre las distintas empresas, creamos Grupo NGO, un centro de servicios compartidos que maneja todo el back office (contabilidad, administración, recursos humanos, etc.) de las unidades de negocio y que está preparado para integrar nuevas compañías en el futuro”, añadió el directivo.

Este modelo permite optimizar recursos y mantener la cohesión institucional. “Fue un desafío acomodar todas las estructuras contables y operativas, pero gracias a que todas las empresas se manejan con la cultura de la empresa madre, la transición fue posible”, detalló Bosio.

En cuanto a la evolución del mercado dijo que, “Hoy todo se mueve más rápido. La digitalización y las redes sociales acortan los tiempos y nos obligan a estar en un proceso de innovación continua. Invertimos mucho en tecnología y en la capacitación de nuestro talento humano para responder con agilidad a los nuevos desafíos”.

Sobre la proyección futura, adelantó que, “el mundo cambia muy rápido, y nosotros también debemos reinventarnos constantemente. No descartamos la apertura de nuevas unidades de negocio que se alineen con nuestros valores”.

Actualmente, el Grupo NGO maneja entre 60 y 70 marcas de distintos rubros. Su alcance va desde electrodomésticos y equipos de climatización hasta soluciones gastronómicas y tecnología profesional.

La presentación oficial de la nueva identidad del grupo se llevó a cabo en el hotel Dazzler donde compartieron su historia, visión de futuro y el compromiso con el desarrollo sostenible. El evento reunió a directivos, colaboradores, socios estratégicos, empresarios y medios de comunicación.

 

Elevan proyección del PIB a 4,5% para 2026: la soja, la energía y la industria impulsarán el crecimiento

(Por MV) El Banco Central del Paraguay mejoró su estimación de crecimiento económico para este año y la elevó al 4,5%, principalmente debido a una producción récord de soja y a un mayor dinamismo de la manufactura, la energía y los servicios. Sin embargo, el escenario también presenta señales mixtas, como la desaceleración de la ganadería y una menor expansión de los impuestos.

Cuando la IA lava activos: la investigación de un abogado paraguayo que pone a Europa a debatir quién responde por el delito

(Por NL) El desarrollo de la inteligencia artificial en las películas parecía algo muy futurista; sin embargo, hoy forma parte del debate jurídico internacional. Los sistemas de inteligencia artificial capaces de decidir, aprender y ejecutar maniobras de lavado de dinero sin que una persona intervenga en cada operación obligan a replantear uno de los principios básicos del derecho penal: ¿quién es el responsable cuando el delito lo ejecuta un algoritmo? Esa fue la pregunta que el abogado paraguayo José Fernández Zacur llevó al Congreso Internacional sobre Prevención y Represión del Lavado de Activos, en la Universidad de Santiago de Compostela, España, donde presentó una investigación que despertó el interés de algunos de los principales penalistas de Europa.