En conversación con InfoNegocios, Pessolani repasó cómo evolucionó este sector clave de la ciudad en la última década. Señaló que el punto de inflexión llegó con la construcción de un centro comercial en el barrio, que “marcó el comienzo de un desarrollo sostenido y el carácter mixto del barrio”. Desde entonces, la zona sumó edificios, servicios y movimiento, pero sin dejar atrás sus raíces ni su identidad barrial.
Uno de los factores más potentes del fenómeno Villa Morra es su zonificación mixta, una característica que potencia su valor inmobiliario. “Todo queda cerca”, destaca el arquitecto: oficinas, locales comerciales, bares, colegios, centros de salud y vivienda conviven a escala humana, promoviendo una “amigabilidad” urbana que muy pocos barrios ofrecen en Asunción.
Pero lo que lo convierte en un lugar verdaderamente único no es solo su infraestructura, sino su vida comunitaria. “Se siguen celebrando fiestas tradicionales como San Juan y Navidad. Hay ferias los fines de semana, eventos en la plaza, encuentros que fortalecen el sentido de comunidad”, explicó Pessolani. Ese “algo más”, ese espíritu que no se puede diseñar en planos, es lo que también retiene y atrae a nuevos residentes.
Consultado sobre el papel de la demanda en los desarrollos, el arquitecto fue claro: el entorno es el principal diferencial. “Podés modificar una planta, cambiar un acabado, pero no podés cambiar dónde está”, apuntó. Por eso, antes que amenities o lobbies ostentosos, lo que define una buena inversión en Villa Morra es el barrio mismo.
Hoy, Villa Morra concentra proyectos residenciales y comerciales en distintas escalas. Las empresas desarrolladoras compiten por encontrar terrenos disponibles y por sumar propuestas que se integren sin romper con el tejido urbano. “Cada proyecto lo diseñamos pensando en cómo se integra al barrio. Buscamos que sume, que respete el entorno y que responda a las necesidades reales de quienes viven acá”, indicó Pessolani.
De cara al futuro, el panorama no podría ser más prometedor. Pessolani anticipa que en los próximos diez años veremos un crecimiento aún más fuerte y planificado, con nuevos empleos, mayor densidad y un desarrollo más sostenible. “Muchos ya lo llaman ‘la capital dentro de la capital’. Y con razón”, afirmó. Hay obras en curso y otras por venir, con una arquitectura que aspira a elevar la calidad urbana sin resignar lo que hace a Villa Morra un lugar especial.
Este auge también genera nuevos desafíos. La presión sobre los servicios básicos, el tránsito y la disponibilidad de espacios públicos exige una mirada urbanística más integral. Para Pessolani, el crecimiento debe ir acompañado de planificación inteligente: “No se trata solo de construir más, sino de construir mejor. Hay que pensar en movilidad, en infraestructura verde, en cómo mantener la calidad de vida que hoy hace tan atractivo al barrio”. Esa conciencia, asegura, ya empieza a verse en algunos proyectos que priorizan la escala humana y la conexión con el entorno.
En un momento en que Asunción enfrenta desafíos de planificación urbana, Villa Morra se destaca como un ejemplo de desarrollo armónico. No fue producto del azar, sino de una combinación de inversión, visión estratégica y apego a la identidad. Un barrio que se moderniza, sí, pero sin perder su alma.