Influencers: Un buen negocio para las marcas pero, ¿y para sí mismos?

Las redes sociales vieron el nacimiento de un nuevo tipo de líderes de opinión en temas específicos, por lo que enseguida se convirtieron en un vector publicitario demandado por las marcas, al punto de que hoy algunos pueden vivir holgadamente de la producción de sus contenidos. ¿Se replica esta realidad entre los influencers paraguayos?

Un influencer es una persona que se volvió conocida por su actividad en redes sociales y que ganó un número de seguidores que lo hace un líder de opinión. Esto puede beneficiar a empresas que desean anunciar a través de ella su producto o servicio de manera directa a un público específico, el de los que siguen a este líder de opinión.

Hay varios tipos de influencers. Una primera clasificación es según el volumen de seguidores, por lo que se pueden dividir en microinfluencers, que son quienes tienen entre 5.000 y 10.000 seguidores en sus redes sociales; pequeños influencers, aquellos que poseen entre 10.000 y 50.000 seguidores; medianos influencers, los que cuentan entre 50.000 y 500.000 seguidores; influencers, con más de 500.000; y los megainfluencers, que manejan a partir de 2,5 millones de seguidores.

También se pueden dividir de acuerdo a su procedencia en celebridades, líderes de opinión, especialistas y vloggers. Además, pueden clasificarse de acuerdo al contenido de sus trabajos, que versan principalmente sobre moda, maquillaje, gastronomía, videojuegos, entretenimiento, viajes y fitness.

La mayoría de los influencers, o al menos originalmente, surgió de las redes sociales y sus contenidos no les producía ingresos económicos, pero los que fueron ganando popularidad empezaron a ser contratados por las marcas para recomendar sus productos, una tarea que inicialmente lo hacían solo según su interés.

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¿Se puede vivir siendo solo influencer en Paraguay y sin el apoyo de una marca?

“Se puede vivir sin las marcas en caso de tener un ingreso fijo producido por una tienda propia, una empresa propia, una marca propia de servicios o productos, o como un profesional dando cursos o consejos. Pero ser influencer significa que asumís un rol de referencia sobre un tema específico y generás tus propios ingresos sin depender del presupuesto de las marcas”, afirmó Puppa Careaga, influencer en arte y entretenimiento con 75.600 seguidores en Instagram en la cuenta puppa.careaga.

Peta Rüger es un cocinero que tiene un canal de YouTube y una cuenta en Instagram (enelhornoconpeta) con 119.000 seguidores, quien opina que podría llegar a trabajar sin las marcas pero que hoy es su sustento principal y el de su familia. “Pero con un celular y redes sociales nadie te para. Podés crear contenidos y aguantar con tu trabajo habitual y en tu tiempo libre editar tus videos y subirlos a redes sociales”, manifestó.

Un criterio similar es el que sostiene Antonio Fuertes Arcondo, conocido en Instagram como AnFuAr, con 22.000 seguidores y quien además posee programas de televisión y radio sobre videojuegos. “Tengo la suerte de tener mi programa de TV y de radio, pero esto es un extra que es buenísimo porque con lo otro no se gana mucho. Sin las marcas tendría que reducir costos pero podría vivir”, aseguró.

Conocida por haber sido reina de belleza, modelo y periodista, Vivian Benítez se convirtió en influencer gracias a su actividad en redes sociales. En su cuenta de Instagram vivianbenitezb posee 62.200 seguidores, además de un canal en YouTube. Para ella se puede vivir como influencer gracias a las marcas.

“En mi plataforma tengo mucho contenido que no está relacionado con las marcas sino a mi vida, a lo que me gusta, viajes, gastronomía, diseño, moda, pero para vivir de esto es fundamental la presencia de marcas”, señaló.

La inversión para hacer contenidos depende del tipo de producción que requiere. Puppa indicó que obtiene más de G. 100 millones al año y que elaborar sus contenidos le insume alrededor de G. 4 millones al mes, y si bien al principio invirtió en cámaras profesionales y lentes, dijo que gracias al avance de la tecnología hoy puede hacer el mismo trabajo con un celular.

AnFuAr, por su parte, empezó con una inversión inicial de US$ 4.000 y Peta sostuvo que la producción no le cuesta dinero “palpable”. “En las reseñas a veces pago la cena, y a veces me liberan. Y las recetas es el tiempo de planificación y los ingredientes. Me sigo grabando y contraté a un editor que trabaja conmigo en el canal, para los videos. Y para el tour tengo a Sasha, una amiga que me ayuda grabar y también la expongo con su trabajo de producción” apuntó Peta.

Por su parte, Vivian manifestó que no se necesita ser una persona conocida para ser influencer y recordó que muchos de ellos surgieron gracias a su creatividad en redes. Y dejó un consejo: “La creatividad es fundamental en este trabajo por lo que jamás me atrevería a recomendar un producto que no consumo, que no pienso genuinamente que es muy bueno. Las marcas tienen directrices pero la forma queda a mi criterio”, recalcó.

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