Los ciberdelitos crecen a nivel mundial y cuestan US$ 600.000 millones anuales

“En la Dark Web el comercio ‘minorista’ es un negocio en alza. Como en una suerte de Mercado Libre, pero del mal, en la red prohibida se pueden encontrar productos y servicios para todos los gustos. Por ejemplo, el acceso a servidores de comercios, empresas financieras y bancarias, instituciones de cualquier lugar del planeta, puede costar entre US$ 10 y US$ 20 la hora. También están en oferta hasta las contraseñas de servicios como los de Netflix y PayPal”, afirmó el especialista Robert Villanueva, vicepresidente ejecutivo de Q6 y Cytric Solutions.

De acuerdo a la inteligencia realizada en la Darknet, Villanueva dejó en evidencia que los ofertantes son verdaderos profesionales de tiempo completo, quienes en su mayoría proceden de Europa del Este, sobre todo de Rusia y otros países que alguna vez formaron parte de la ex URSS. También, los hay de muy buen nivel de organización en Brasil, Estados Unidos y Europa.

“Son muy organizados, puntuales y precisos para operar. En la web oscura hasta tienen ‘reputación’. Sí, son auténticas ‘celebrities’ debido a la calificación de clientes satisfechos”, aseguró Villanueva.

Se estima que los ciberdelitos financieros le cuestan al mundo unos US$ 600.000 millones cada año. Y la curva anual va creciendo con rapidez. Solo en 2018, se estima que más del 50% de las pequeñas y medianas empresas en Estados Unidos y América Latina recibieron ataques cibernéticos. Las estimaciones de empresas de seguridad del sector indican que la mitad de las empresas sufrieron algún tipo de ataque cibernético en 2018, principalmente de malware, phishing y denegación de servicio.

Durante un evento Robert Villanueva navegó en tiempo real en la Dark Web para dar una muestra del poder de la ciberindustria del crimen y la extensa oferta de productos financieros, identidad falsa, entre otras ofertas destinadas a estafas online. La audiencia fue testigo de cómo la “empresa” de origen ruso Joker's Stash ofrecía en la Darknet 5,3 millones de tarjetas de crédito pertenecientes a personas y comercios de Europa, Sudamérica y Estados Unidos.

Mientras tanto, otra firma de Europa del Este tenía en oferta más de 10 mil tarjetas y cuentas de Argentina, a las cuales se accede mediante el pago de unos cuantos dólares.

El experto en ciberdelito, alertó que la industria de la ciberdelincuencia profesional está creciendo a pasos agigantados, y que los sistemas financieros, bancos, tarjetas de créditos, y empresas que manejan datos sensibles de los clientes, son el blanco de los más sofisticados criminales al frente de una ingeniería tecnológica que se camufla a través de lenguajes y sistemas poco conocidos para el mundo occidental. “Para vencerlos, las instituciones financieras, compañías tecnológicas y agencias gubernamentales deben implementar programas proactivos de inteligencia que detecten amenazas con mayor velocidad, precisión y efectividad”, señaló.

Para finalizar, indicó que, al implementar una solución de inteligencia, se logra: Prevenir que las ciberamenazas se conviertan en ataques; minimizar y contener daños de brechas de seguridad informática existentes; proteger reputación de marca y mantener la lealtad del cliente; reducir gastos en áreas de prevención de fraude y seguridad informática.

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