Con el calor del verano, los paraguayos suelen acudir a ríos, arroyos y playas para refrescarse y disfrutar de actividades al aire libre. Sin embargo, estas áreas naturales se enfrentan a una creciente contaminación causada por residuos abandonados. David Fariña, director general de protección y conservación de recursos hídricos del Mades, explicó que “es común que las personas lleven comida, bebidas, latas, botellas y cartón, pero también es frecuente que dejen la basura tirada.”
La campaña propone que cada visitante lleve consigo su basura, la deposite en bolsas adecuadas y la traslade a sus hogares para desecharla de forma correcta. “El objetivo es evitar que estos residuos alteren los ecosistemas, dañen la biodiversidad y perjudiquen a especies como peces o animales terrestres", añadió Fariña.
La degradación de materiales como vidrio y plástico tiene consecuencias significativas para el medio ambiente. Mientras que el vidrio puede tardar miles de años en descomponerse, el plástico persiste indefinidamente, contaminando los cauces hídricos. Según Fariña, “estos desechos afectan a la naturaleza inmediata, y a las futuras generaciones que merecen disfrutar de espacios limpios y saludables. Queremos que la gente se sienta parte del proceso de preservación”.
El panorama de los cauces hídricos en Paraguay es complejo. Según datos proporcionados por el Mades, solo el 30% del país cuenta con sistemas de alcantarillado sanitario, específicamente en Asunción, Gran Asunción, algunos centros urbanos a nivel regional, Coronel Oviedo, San Bernardino, algunas partes de Encarnación, partes de Ciudad del Este, y partes de Villarrica; y de esa cobertura, únicamente el 10% de las aguas residuales reciben tratamiento antes de ser vertidas en los ríos o arroyos. Esto significa que una gran proporción de los desechos líquidos terminan directamente en los cuerpos de agua, afectando a los arroyos urbanos.
En áreas rurales, donde la densidad de población es menor, los arroyos presentan mejores condiciones, aunque también están amenazados por la contaminación derivada de actividades recreativas y la falta de infraestructura adecuada.
Un caso emblemático es el lago Ypacaraí, que, recibe aguas contaminadas de varios arroyos urbanos, lo que agrava su situación. Fariña subrayó que, aunque las lluvias pueden limpiar temporalmente el lago, la solución definitiva requiere inversiones significativas en sistemas de alcantarillado y plantas de tratamiento.
El objetivo del Mades es que Mi Verano, Mi Compromiso trascienda el verano y se convierta en una iniciativa nacional permanente. La propuesta incluye la integración de programas de educación ambiental en escuelas, municipios y gobernaciones. “Sería ideal que el Ministerio de Educación incorpore esta campaña en su currículum, fomentando desde edades tempranas una cultura de responsabilidad ambiental”, sugirió Fariña.