"Cerca del 20% de los comercios abrieron sus puertas, guardando los cuidados sanitarios requeridos por el Gobierno. Esta cantidad guarda relación a que se atiende a un mercado reducido, como es el interno, y que los compradores que en su mayoría son brasileños no están llegando por las fronteras cerradas, como medida preventiva por el incremento de casos de COVID-19 en Brasil", explicó Tony Santamaría, presidente de la Federación de Cámaras de Comercio (Fedecamaras).
El comercio de CDE tiene un promedio de 3.800 empresas registradas que, según el directivo, invirtieron millones de dólares para construir sus espacios, equipar los comercios, adquirir los productos para la venta y desembolsar grandes sumas para el pago de la nómina de funcionarios y el cumplimiento con el fisco o los proveedores.
Si no se encuentran soluciones que beneficien al comercio, se agravarán las dificultades para hacer frente a todos los costos de la estructura, reiteró. El 96% del comercio de la zona se concreta con compradores que vienen de Brasil, de acuerdo a Santamaría, y solamente un 4% permanece en el mercado local.
Además, el empresario refirió que hacen énfasis en la aplicación de tasas impositivas fijas para todos los segmentos, mediante el régimen de área aduanera o el régimen de turismo, porque es la única forma que podrán obtener mejores márgenes al momento de la venta.
El comercio de frontera
Santamaría recordó que el comercio de frontera se caracteriza por ofrecer precios más competitivos por vender los productos al contado y no tener un mercado con ventas a cuotas, como sí es habitual en otras zonas del país.
"Incluso por ser un país mediterráneo se aplican otros costos para las importaciones, por ejemplo si traés un contenedor de China a Brasil, ese traslado tiene un costo cercano a los US$ 3.200, pero al momento de traer ese contenedor a nuestro país, el costo sube hasta los US$ 11.000 aproximadamente. Y cuando a eso se añade bajas tasas impositivas del vecino país, termina fijando precios más competitivos, sin dudas", reconoció.
Igualmente, Santamaría declaró que si se encuentran concesiones beneficiosas, sin importar el régimen de comercio que se fije, se protege a los inversionistas extranjeros y se los retiene, pero en caso contrario estos pueden decidir retirarse e invertir en Foz de Iguazú, porque obtendrán mejores rendimientos allí.
"Cuando se dice que Ciudad del Este se puede convertir en la próxima Wuhan, no estamos de acuerdo porque como comerciantes estamos respetando todas las medidas de seguridad y estamos totalmente de acuerdo con no abrir la frontera, antes que se reúnan las condiciones necesarias. Las inversiones sanitarias y fortalecimiento de los centros de salud escapan totalmente a nuestras posibilidades", afirmó.
Poco movimiento
Por otra parte, Juan Vicente Ramírez, vicepresidente de la Cámara de Comercio y Servicios de Ciudad del Estehttp://www.ccyscde.org.py/, sostuvo que el movimiento económico ronda el 15% de lo que se generaría en un mes normal. Coincidiendo con Santamaría, el vocero de este gremio subrayó que “no cierran los números para abrir las tiendas con solamente la demanda del mercado interno”.
"Hay comercios que tienen varias sucursales, pero en este contexto solo están abriendo una tienda para recibir los pedidos, porque el volumen de venta es limitado", dijo Ramírez.
Para Ramírez, todas las soluciones son post pandemia, ninguna medida que sea aplicada en estos momentos cambiará radicalmente el movimiento en las ventas.
"Para el comercio se está utilizando mucho el formato de ventas por teléfono, así como también las operaciones por comercio electrónico", complementó.
Unas 75.000 personas −entre formales e informales− están siendo afectadas por este freno en el comercio, concluyó Ramírez.