Paraguay sí produce ciencia, pero ¿cómo puede transformarla en productos de mercado?

El desarrollo de la tecnología y la producción de conocimiento son en la actualidad los mejores indicadores de los avances de un país. Paraguay, con una industria que está comenzando a crecer, todavía está lejos de dar el siguiente paso y convertirse en productor manufacturas tecnológicas. ¿Cuál es el camino?

Paraguay es uno de los más atrasados en cuanto a investigación y desarrollo. En el Índice Mundial de Innovación de este año, elaborado por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), y que mide el desempeño de las economías en materia de innovación, nuestro país se encuentra en el puesto 98 entre 132 países.

No es el único indicador desfavorable en este campo. Según datos del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), Paraguay invierte solamente el 0,16% del PIB (G. 376.603 millones o US$ 56 millones en términos absolutos) en investigación y desarrollo (I+D), uno de los más bajos de la región. Por ejemplo, Brasil destina 1,17% del PIB a este menester, Argentina el 0,52%, Uruguay 0,45%, Chile 0,34%, México 0,3%, Colombia 0,29%, y Perú 0,17%.

Mientras que a nivel mundial, Israel es el país que más invierte en I+D en relación con su PIB, puesto que le dedica el 5,5%, según un indicador de Producto Interno Bruto en I+D de la OECD. En segundo lugar se encuentra Corea del Sur, que el 4,9% de su PIB destina a I+D y en tercer puesto está Taiwán, con el 3,7% de su PIB.

Volviendo al índice de la OMPI, los primeros cinco países del ranking son Suiza, Suecia, EE.UU. Reino Unido y Singapur. El porcentaje actual del PIB que Suiza dedica a I+D asciende a 3,15%. ¿A cuánto debería llegar Paraguay para comenzar a revertir estos números? Una de las principales metas del Conacyt es superar la bajísima inversión en I+D que tiene históricamente el país. Por eso, del 0,16 % actual se pretende llegar al 0,50 % del PIB en los próximos años.

Lo que se está haciendo y lo que falta

“Ya dimos pasos importantes becando estudiantes al extranjero, creando programas de maestrías y doctorados”, afirmó Christian Schaerer investigador de nivel III del PRONII (Programa Nacional de Incentivo a los Investigadores), que tiene registrados a 514 científicos trabajando en Paraguay.

El experto destacó que en Paraguay sí se está produciendo ciencia, aunque señaló que todavía falta transformarla en productos de mercado, que se creen industrias a partir de ese conocimiento generado.

“Eso se consigue teniendo centros internacionales de investigación en el país, y para eso hay que atraer a los científicos internacionales, a ese capital humano. Ahí debe intervenir nuestra diplomacia científica, nuestra diplomacia suave, además de contar con un programa que nos permita atraer a ese capital humano”, expresó.

El investigador sostuvo que “necesitamos un sandbox, un arenero, donde podamos -a partir de ese conocimiento generado y de esas personas formadas- crear las nuevas startups, las nuevas spin-offs y las nuevas empresas; esos sandbox son importantes porque las empresas que se van creando, en muchos casos, son de riesgo, compiten en el mercado y algunas van a morir o quebrar”, advirtió.

Schaerer añadió que es preciso crear la legislación que permita funcionar a los capitales de riesgo, además de fusionar el conocimiento con la creación empresarial. “Tenemos que transformar a parte de esos científicos que vamos a formar en empresarios. Y eso, de vuelta, es parte de un entrenamiento. Ahí de nuevo intervienen los centros internacionales porque trabajan con oficiales de tecnología que trasladan su conocimiento a la industria”, destacó.

Según el científico en Paraguay sí hay condiciones para desarrollar una industria tecnológica ya que contamos con investigadores que están innovando. “Tenemos científicos que están creando cosas nuevas, ya rankeados a nivel mundial en ciencia, en tecnología”, aseveró.

Schaerer agregó que el aglutinador y articulador de las partes es el Estado. “Hace 15, 20 años era imposible pensar en un desarrollo tecnológico. Faltaba el capital humano, o no estaba desarrollado. Hoy tenemos un proto capital humano, los investigadores están categorizados dentro del Pronii, Conacyt está funcionando, tiene recursos. Hoy lo que hay que crear es la política de ciencia”, remarcó.

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