Gloria Ayala Person, economista y directora de Cadiem Casa de Bolsa SA, sostiene que incluir la educación financiera en las escuelas es crucial. Permitiría que los estudiantes adquieran conocimientos y habilidades para utilizar su dinero responsablemente. No solo ganar, sino también administrar”, afirmó. Ayala destaca que la tendencia a gastar más cuando se gana más lleva al endeudamiento, un problema que podría evitarse con una formación temprana.
Para Ayala, hay al menos cinco puntos clave que los niños y jóvenes deberían aprender: Conceptos básicos de finanzas, que requiere de entender términos como ahorro, inversión, interés y presupuesto. Generar el hábito del ahorro, lo que consiste en evitar las compras por impulso y planificar gastos.
El fomento del espíritu emprendedor es otro aspecto, ya que el ahorro puede ser el primer paso para emprender e innovar. En un cuarto lugar aparece la planificación financiera, que requiere de estructurar metas como comprar un auto, un terreno o una casa desde temprano. Por último, el Estado debe mejorar la calidad de vida para garantizar la educación financiera, reduciendo desigualdades y promover la autonomía financiera.
Además, Ayala resaltó que la educación financiera no solo beneficia a los estudiantes, sino que también influye en sus familias. "Puede promover hábitos de consumo responsables en el hogar, fomentar ahorros de emergencia e incluso incentivar la creación de negocios familiares", explicó.
La realidad en los colegios privados
Stan Canova, MBA y consultor, confirmó que algunos colegios privados ya incluyen la educación financiera en sus programas. "Se debe saber manejar herramientas financieras, entender terminología básica y comprender contratos de servicios financieros, como préstamos, fideicomisos, forwards, factoring y repos", señaló. Canova enfatiza que este conocimiento es esencial para evitar errores comunes, como endeudarse sin entender las condiciones de un crédito.
A su criterio, la falta de educación financiera tiene consecuencias tangibles: endeudamiento prematuro, dificultades para ahorrar y poca planificación a largo plazo. Según los expertos, enseñar estos conceptos desde la infancia no solo prepara a los jóvenes para tomar decisiones informadas, sino que también contribuye a reducir las desigualdades económicas y a fomentar una cultura de emprendimiento.
En un mundo donde las finanzas personales son cada vez más complejas, enseñar a los niños y jóvenes a manejar su dinero no es un lujo, sino una necesidad.