Óscar Rodas, director de Cambio Climático y Políticas de WWF-Paraguay, mencionó que más del 50% de los residuos generados en el país son orgánicos, alineándose con la tendencia mundial; sin embargo, de ese porcentaje, una gran parte se desperdicia en la producción y consumo de alimentos.
“Dentro del 50% de residuos inorgánicos, la categoría de plásticos representa un desafío crítico a nivel global, ya que solo el 5% se recicla. En contraste, Paraguay muestra un índice de recuperación del 80% en envases plásticos, un nivel significativamente alto en la región. No obstante, existen grandes brechas en la gestión de otros residuos inorgánicos como metales, mercurio y pilas, para los cuales no hay una infraestructura adecuada de reciclaje o desactivación de materiales peligrosos”, explicó Rodas.
El informe Diagnóstico del Metabolismo de Biomasa de la Economía Paraguaya, realizado por Kolibri y la Fundación Moisés Bertoni en 2024, señala que, al analizar los flujos materiales biológicos de biomasa en los sectores agrícola, ganadero y forestal, casi el 98% de todos los materiales ingresados y utilizados en la economía paraguaya provienen de la extracción doméstica de recursos vírgenes locales, alcanzando un total de 28,3 millones de toneladas al año, lo que equivale a 3,8 toneladas per cápita anuales. Solo un 4% proviene de importaciones y menos del 1% corresponde a materias primas secundarias recuperadas localmente e ingresadas nuevamente en la economía.
Por otro lado, del total de materiales procesados por estos tres sectores (agrícola, ganadero y forestal), el 41% se exporta para responder a demandas globales, mientras que el 59% permanece en el país para abastecer las necesidades locales (15,5 millones de toneladas al año). Dentro de la economía local, se estima que un 20% del total de materiales procesados (5 millones de toneladas al año) terminan como residuos que terminan desaprovechándose y son dispuestos en vertederos, tanto legales como ilegales. La recuperación doméstica es menor al 1%.
Uno de los principales retos que enfrenta Paraguay es la aplicación efectiva de la Ley Marco Nacional de Gestión de Residuos, bajo la autoridad del Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible (Mades). Esta ley otorga a los municipios la responsabilidad de desarrollar planes de gestión de residuos; sin embargo, la mayoría de los más de 250 municipios aún no han cumplido con esta tarea. La falta de implementación municipal representa un obstáculo significativo para lograr una política de residuos efectiva en el país.
“Para optimizar la gestión de residuos, los municipios deben adoptar un enfoque integral que incluya reducción y separación en origen, infraestructura adecuada, normativas para residuos peligrosos y aprovechamiento de la biomasa”, manifestó Rodas.
En cuanto al impacto laboral del reciclaje, Griselda Cantero, presidenta de la Asociación de Recicladores de San Francisco, comentó: “Somos 18 familias que dependemos directamente del trabajo del reciclaje, mientras que cerca del 40% de la comunidad se beneficia de manera indirecta dentro de San Francisco”. Para muchas de estas personas, el reciclaje es su único ingreso y una fuente de empleo estable en un contexto con pocas oportunidades laborales.
“El reciclaje no es un juego, es nuestro sustento”, enfatizó Cantero. Para los recicladores, cada botella, cartón o papel recuperado representa una oportunidad de mejorar su calidad de vida, financiar la educación de sus hijos y contribuir a un entorno más limpio y sostenible.
A pesar de los avances en el reciclaje, la conciencia ambiental sigue siendo un reto. Si bien más personas en el barrio participan en la recolección de residuos, muchos lo hacen por necesidad económica más que por convicción ecológica. Para Cantero, es fundamental que la ciudadanía entienda que el reciclaje tiene un doble impacto: económico y ambiental.
“Cuando la gente recicla, además de ayudar a los recicladores a tener un ingreso, también protege el medioambiente, reduce la contaminación y preserva los recursos naturales”, puntualizó.