Buscan aumentar velocidad de marcha: Vehículos eléctricos podrían alcanzar 10% del mercado en cinco años

La tendencia mundial en la demanda de rodados movidos a electricidad es creciente, aunque el ritmo aún es lento, debido fundamentalmente a los costos. En Paraguay los incentivos apuntan a superar la media mundial y no es descabellado pensar en el país como productor de vehículos eléctricos, pero el camino es largo e incluso requiere coordinar políticas regionales para lograr ese objetivo.

“El crecimiento de la venta de vehículos eléctricos en nuestro país y en Latinoamérica va a ser todavía lento, por los costos. Costo de batería, volumen de fabricación, son algunos de los obstáculos para la producción”, afirmó Víctor Servín, vicepresidente de la Cámara de Distribuidores de Automotores y Maquinarias (Cadam).

Según Jorge Samaniego, presidente de la Cámara Industrial Paraguaya de Motocicletas y Automotores (Cipama), “la tendencia internacional nos dice que tal vez un 5% del mercado pueda llegar a ser eléctrico en los próximos 10 a 15 años”. Esto a pesar de las políticas de estímulos a la electromovilidad que están en marcha, principalmente, en Europa.

Eduardo Viedma, presidente de Asociación Paraguaya de Energías Renovables (APER), manifestó que, comparado con el parque automotor total, en Paraguay apenas el 1% corresponde a los eléctricos, pero que el porcentaje aumenta si solo se tiene en cuenta a los rodados 0 Km. Apuntó que en los últimos tres años la importación y venta de rodados eléctricos aumentó 200%.

Para Luis Martínez, gerente de venta de BAIC Paraguay, el país debería llegar a tener el 50% de su parque automotor cubierto con los eléctricos y que, según sus estimaciones, en los próximos tres a cinco años el porcentaje se ubicaría entre el 8% y el 10%.

¿Cómo crecer?

El país cuenta con la Ley Nº 6.925 De incentivos y promoción del transporte eléctrico en el Paraguay que, entre otros aspectos, establece exoneraciones fiscales para la importación de vehículos eléctricos e híbridos.

También consigna la obligación para gobernaciones y municipalidades de garantizar la instalación de dos cargadores rápidos en ciudades con más de 60.000 habitantes; que en el 2030 el 30% de la flota de vehículos estatales debe ser eléctrica, y que en las licitaciones de las instituciones públicas para compra de vehículos nuevos, el 10% debe ser eléctrico.

“A medida que se produzcan en escala, los precios van a ir bajando, pero por ahora los eléctricos cuestan de 30% a 50% más que los convencionales”, señaló Servín. La reducción del precio de venta para el consumidor final es uno de los aspectos al que apuntaba la ley de electromovilidad.

Al respecto, Viedma dijo que el beneficio de las exoneraciones fiscales para la importación de eléctricos no se está trasladando al cliente final. “El vehículo con motor de combustión interna tiene un porcentaje de ganancia para el importador de entre el 10% y el 12%, mientras que el del eléctrico es del 20%”, aseguró.

Servín aseguró que los beneficios de la exoneración fiscal sí se trasladan al precio para el consumidor final, lo que corroboró Martínez, quien dijo que, no obstante, hay que tener en cuenta el ahorro en combustible (100 km con G. 7.000) y en mantenimiento, y de la menor emisión de gases tóxicos.

“Pensamos que con la ley podemos colocar más vehículos, pero en cuanto a nuestra marca, desde Ford nos están pidiendo un nuevo taller, entrenamiento de personal, equipamientos. Nos va a llevar este año y parte del otro para que nos habiliten a importar y eso hace que se enlentezca el crecimiento”, indicó Servín.

Viedma también destacó que Paraguay reúne las condiciones para la instalación de industrias para vehículos eléctricos, desde patinetas hasta tractores, considerando que los países de la región tienen también políticas de estímulo a la electromovilidad y destinan para ello recursos mayores que los que hace nuestro país.

Otro punto a favor es que Paraguay se encuentra cerca de las minas de litio de Argentina, Bolivia y Chile, que por ahora deben enviar el mineral en forma de sales para su refinamiento y producción de baterías a China, Europa y EE.UU.

Reclamó coordinar una política regional para producir baterías de litio en la zona, trayendo la tecnología necesaria para hacerlo, y que Paraguay es el país que ofrece las mejores condiciones para tal caso.

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