La guarania, género musical profundamente enraizado en la identidad paraguaya, no solo representa una joya cultural, sino también una oportunidad económica y social para el país. Según Enrique Zayas, miembro de la banda Paiko y activista de la industria musical, el reconocimiento traería un impacto transformador. “Vamos a tener un nivel de exposición muy grande. La guarania va a tener una difusión increíble, y los ojos extranjeros estarán puestos en nuestro país. Esto moverá la economía, al sector cultural y a todos los que estamos involucrados en la música”, destacó.
El potencial de la guarania no se limita a preservar el legado cultural, también abre puertas a la innovación. “Los que mezclamos la guarania con otros géneros vamos a tener más oportunidades. Lograr esta declaración nos permitirá participar en más espacios y generar interés en los mercados internacionales”, añadió Zayas.
En los últimos años, el sector musical paraguayo ha mostrado signos de creciente profesionalización, con mejoras en logística, tecnología y talento artístico. Zayas resaltó que este avance posiciona a Paraguay como un emergente polo cultural en la región.
“Estamos entrando poco a poco al circuito profesional de la región, y eso hará que más gente se pregunte qué tiene Paraguay para ofrecer. La guarania será nuestro secreto mejor guardado que por fin saldrá a la luz”, afirmó.
Además, el impacto económico podría ser significativo, desde mayores ingresos en plataformas de streaming hasta un aumento en la exportación cultural. “El género será más buscado. En plataformas como Spotify se escuchará más guarania, y eso tendrá una retribución económica para los artistas”, señaló el músico.
No obstante, Zayas advirtió que el éxito de este reconocimiento también dependerá de un esfuerzo colectivo. “Necesitamos que más artistas apuesten por fusionar la guarania y que la audiencia adopte más contenidos nacionales. En países como Argentina y Brasil, el sentido de lo nacional potencia sus géneros; debemos aspirar a eso”, opinó.
Si la guarania se convierte hoy en Patrimonio Cultural Inmaterial, marcará un antes y un después en la historia cultural de Paraguay, abriendo nuevas posibilidades para el arte, la economía y el reconocimiento internacional del país.