José Carlos Martin: “Hoy el enfoque está en Asia y en completar el bloque de América del Norte, México es nuestra próxima meta”

(Por SR) En un contexto global de creciente demanda de proteínas y estrictas exigencias sanitarias, Paraguay consolida su posicionamiento como un actor confiable en la exportación de carne y productos de origen animal. El país no solo ha mantenido su estatus sanitario internacional, sino que también ha logrado avances diplomáticos y técnicos, como la reciente designación para albergar la 28 Conferencia de la Comisión Regional para las Américas de la Organización Mundial de Salud Animal (OMSA) en julio de 2026. Al frente de esta estrategia se encuentra el Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (Senacsa), cuya gestión fue reconocida tanto por su continuidad institucional como por su enfoque de largo plazo en la apertura de nuevos mercados.

El presidente Senacsa, José Carlos Martin Camperchioli, detalló los logros recientes del organismo, las oportunidades para diversificar la matriz exportadora del país y los desafíos que enfrenta la ganadería nacional en un entorno marcado por el cambio climático, la presión de la agricultura sobre las tierras tradicionalmente ganaderas y las nuevas demandas de los consumidores internacionales.

Durante la plenaria de las Américas de la OMSA, Paraguay fue elegido para ser anfitrión del evento en 2026, una distinción que Martin considera un reconocimiento a la trayectoria del país en sanidad animal. “Paraguay ha venido trabajando muy de cerca con la OMSA, con representantes clave y una postura muy colaborativa”, indicó.

La sanidad es fundamental para sostener las exportaciones, que representan una fuente significativa de divisas y empleo. Sin embargo, Martin aseguró que el país tiene margen para crecer más allá de la carne bovina: “Todavía tenemos un potencial enorme en proteína porcina y avícola. El límite es el cielo”.

Actualmente, la producción porcina está concentrada en Itapúa y Alto Paraná, pero se proyecta hacia otras zonas agrícolas como Canindeyú y San Pedro. Esta diversificación no solo busca aprovechar mejor los granos locales, sino también aumentar el valor agregado. “Exportar una tonelada de carne porcina genera hasta US$ 3.000, frente a los US$ 400 que da la soja. Y el 75% de esa tonelada son granos locales”, explicó.

Martin también abordó el impacto de los cambios climáticos en la producción ganadera, en especial en el Chaco paraguayo, donde la agricultura había desplazado a la ganadería. “La sequía de los últimos cinco años está llevando a una reconversión hacia la ganadería. Recién en marzo comenzaron a normalizarse las lluvias”, señaló.

En el plano internacional, Paraguay ya accede a más de 80 mercados y recientemente logró la habilitación de Singapur para carne porcina. Si bien se trata de un mercado pequeño, Martin lo ve como una victoria estratégica: “Es una entrada a Asia que rompe con el bloqueo diplomático de China continental. Costó cinco años, pero abre nuevas oportunidades”.

Además, se espera en julio la habilitación de Filipinas, el segundo mayor importador mundial de proteína animal. “Estamos listos para ese mercado. Son 120 millones de personas con un consumo creciente”, añadió.

Sobre los desafíos comerciales, Martin diferenció entre negociaciones gubernamentales y oportunidades privadas. Aunque reconoció que Paraguay tiene ventajas con su producción a pasto, aclaró que las certificaciones como Label Rouge en Europa dependen de las empresas. “Nosotros no intervenimos en la ley de oferta y demanda, acompañamos, pero no dirigimos”.

Finalmente, respecto al futuro del comercio exterior, Martin señaló que Europa, si bien fue tradicionalmente un destino importante, se ha vuelto menos atractivo por su baja demanda y altos requisitos. “Hoy el enfoque está en Asia y en completar el bloque de América del Norte. Ya estamos en Canadá y EE.UU., y México es nuestra próxima meta”.

Con una política sanitaria sólida y una estrategia de diversificación en marcha, Paraguay apunta a convertirse en un proveedor de referencia en proteínas animales, más allá de su tradicional fortaleza bovina.

Cuando la IA lava activos: la investigación de un abogado paraguayo que pone a Europa a debatir quién responde por el delito

(Por NL) El desarrollo de la inteligencia artificial en las películas parecía algo muy futurista; sin embargo, hoy forma parte del debate jurídico internacional. Los sistemas de inteligencia artificial capaces de decidir, aprender y ejecutar maniobras de lavado de dinero sin que una persona intervenga en cada operación obligan a replantear uno de los principios básicos del derecho penal: ¿quién es el responsable cuando el delito lo ejecuta un algoritmo? Esa fue la pregunta que el abogado paraguayo José Fernández Zacur llevó al Congreso Internacional sobre Prevención y Represión del Lavado de Activos, en la Universidad de Santiago de Compostela, España, donde presentó una investigación que despertó el interés de algunos de los principales penalistas de Europa.