Batería del auto: cuánto dura, qué señales alertan el cambio y por qué conviene hacerlo de forma preventiva

(Por NL) La batería del auto suele ser uno de los elementos más descuidados por los conductores. En Paraguay —donde el recambio suele hacerse recién cuando el auto deja de arrancar— especialistas del rubro advierten que la falta de mantenimiento y el uso de baterías agotadas pueden generar daños más costosos en el sistema eléctrico.

Alejandro Giménez, propietario de Baterías Sel, detalló que su negocio se apoya en una tradición familiar de tres generaciones vinculadas al rubro. “Mi abuelo era fabricante de baterías, mi papá también estuvo muchos años en el rubro, y ahora nosotros continuamos”, comentó.

Uno de los principales puntos que remarca es que no todas las baterías son iguales ni sirven para cualquier vehículo. La elección correcta depende del tipo de motor y del equipamiento eléctrico. “Cada vehículo trae una batería que el fabricante recomienda. Nosotros siempre sugerimos respetar esa especificación para no tener inconvenientes”, señaló.

En el mercado conviven hoy distintas tecnologías. Entre ellas, menciona las baterías EFB (Enhanced Flooded Battery), utilizadas en vehículos con sistema start-stop —que apagan el motor en detenciones breves y lo vuelven a encender— y otras de mayor tecnología pensadas para autos con alto consumo eléctrico y más equipamiento electrónico.

Sobre la vida útil, Giménez indicó que una batería convencional de gama intermedia suele durar entre un año y medio y dos años. Los modelos con mayor tecnología y mejor calidad de materiales pueden extender su rendimiento a tres o incluso cuatro años, y algunos cuentan con garantías de hasta dos años.

Detectar las señales de desgaste puede evitar quedarse varado. “El arranque se vuelve más pesado, a veces prende y a veces no, las luces o los vidrios eléctricos funcionan más lentos”, describió. Esos síntomas anticipan que la batería está perdiendo capacidad.

El problema —según explicó— es que muchos usuarios siguen utilizando el vehículo con la batería dañada, ayudándose con arrancadores portátiles o “puentes”. Esa práctica, si se vuelve frecuente, puede afectar otros componentes. “La carga del alternador no se recepciona en una batería adecuada y termina afectando al alternador, al arranque y al sistema de carga en general”, advirtió.

Los costos de esas averías pueden ser muy superiores al cambio de batería. Un reemplazo de carbones de alternador o motor de arranque puede rondar los G. 300.000 a G. 350.000, mientras que cambiar un alternador completo puede superar el millón de guaraníes, dependiendo del modelo del vehículo.

Por eso, el especialista insistió en cambiar la cultura de uso. “No esperar a que muera para cambiar. Hacer un cambio preventivo”, resumió. Como referencia, recomendó controles del sistema de carga cada cuatro meses y evaluar el recambio cuando se cumple el período de garantía de la batería instalada. En su local, ese chequeo se realiza sin costo.

El mensaje final es que una batería en buen estado no solo evita contratiempos, también protege el sistema eléctrico y reduce gastos mayores a largo plazo.

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