La evolución del ICC muestra que el ánimo de los hogares comenzó a recomponerse después de haber tocado un nivel de 38,21 puntos en mayo. Desde entonces, el indicador avanzó tanto en junio como en julio, aunque todavía sin alcanzar los 50 puntos que delimitan la zona neutral. Esto significa que la percepción de los consumidores mejora, pero continúa predominando una postura prudente a la hora de evaluar la economía y tomar decisiones de gasto.
El comportamiento de julio también deja una diferencia importante entre la percepción del presente y las expectativas hacia adelante. El Índice de Situación Económica (ISE) se ubicó en 32,42 puntos, reflejando una valoración todavía cautelosa de las condiciones actuales. En contraste, el Índice de Expectativas Económicas (IEE) alcanzó 53,55 puntos, superando la barrera de los 50 puntos y mostrando una mirada algo más favorable respecto de los próximos 12 meses.
En términos simples, los consumidores todavía no perciben un escenario plenamente favorable en su situación económica actual, pero tienen mejores expectativas sobre lo que puede ocurrir en el futuro. Esta brecha entre presente y expectativas resulta relevante para el comportamiento del consumo, ya que la confianza suele influir en decisiones vinculadas con compras de mayor valor y compromisos financieros.
Los datos del BCP muestran justamente señales mixtas en la intención de adquirir bienes durables. En julio, la predisposición a comprar una vivienda llegó al 3%, por encima del 1,75% registrado en junio y también del 2,75% observado en el mismo mes de 2025. La intención de compra de motocicletas también presentó una mejora mensual.
Sin embargo, el comportamiento no fue uniforme para todos los bienes. La predisposición a adquirir automóviles y electrodomésticos disminuyó frente al mes anterior, lo que muestra que la recuperación de la confianza todavía no se traduce de manera generalizada en una mayor intención de realizar compras importantes.
El resultado se conoce en un contexto en el que la actividad económica paraguaya mantiene perspectivas de expansión para 2026. El BCP proyecta un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de 4,2% para este año, aunque la evolución del consumo dependerá también de factores como el empleo, el ingreso de los hogares, las condiciones de financiamiento y la percepción sobre la economía.
Así, el dato de julio deja una señal positiva, pero todavía moderada: los consumidores parecen recuperar parte de la confianza perdida durante los meses anteriores, mientras mantienen cautela en decisiones que implican un desembolso importante. La clave estará en si esta mejora logra sostenerse durante los próximos meses y comienza a reflejarse con mayor fuerza en el consumo.
Para las empresas vinculadas al comercio, servicios, bienes durables y financiamiento, la evolución del ICC será un indicador a seguir de cerca, porque una confianza más sólida puede convertirse progresivamente en mayor predisposición a comprar, invertir y asumir compromisos de largo plazo.
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