Aunque estos gestos no provocan una avería inmediata, repetirlos con frecuencia aumenta el desgaste de distintos componentes del vehículo.
Cuando un automóvil queda estacionado con las ruedas completamente giradas, el sistema de dirección y la suspensión permanecen sometidos a una tensión mayor de la necesaria. Esto puede acelerar el desgaste de piezas como rótulas, bujes, amortiguadores y terminales de dirección, especialmente si el vehículo permanece muchas horas en esa posición.
Además, esa carga adicional puede favorecer un desgaste irregular de los neumáticos y provocar que, con el paso de los kilómetros, el conductor note vibraciones, pérdida de estabilidad o la necesidad de realizar una alineación antes de lo previsto.
Fabricantes de neumáticos como Michelin explican que un desgaste irregular suele estar relacionado con problemas en la alineación o con componentes de la suspensión en mal estado, por lo que recomiendan realizar inspecciones periódicas para evitar que el problema avance.
Cuidado con el cordón
Otro error frecuente es estacionar con el neumático presionado contra el cordón o dejar una rueda subida sobre él.
Más allá de los rayones en la llanta, el mayor riesgo está en el flanco del neumático, una de las zonas más delicadas de la cubierta. Un impacto o una presión constante puede dañar la estructura interna del neumático y dar origen a deformaciones conocidas popularmente como "globos" o "hernia". Si ese daño evoluciona, aumenta el riesgo de un reventón mientras el vehículo está en circulación.
También es posible que esa presión afecte la alineación del tren delantero o trasero, obligando a realizar un servicio de alineación y balanceo antes de tiempo.
¿Siempre está mal dejar las ruedas giradas?
No necesariamente. Según un informe publicado por Xataka Movilidad, medio especializado en tecnología y movilidad, que recopiló la opinión de distintos especialistas del sector automotor, dejar el vehículo estacionado con las ruedas completamente giradas de manera ocasional no representa un problema grave.
Sin embargo, los expertos advierten que convertir esta práctica en un hábito puede acelerar el desgaste de algunos componentes del vehículo, como elementos de la dirección, la suspensión y los neumáticos, especialmente cuando el automóvil permanece durante largos períodos en esa posición.
El mismo artículo recoge las recomendaciones de especialistas de empresas del rubro como Midas y Norauto, quienes señalan que existe una excepción importante: cuando se estaciona en una pendiente pronunciada.
En esos casos, orientar las ruedas hacia el cordón en una bajada —o hacia el centro de la calzada en una subida— puede funcionar como una medida adicional de seguridad, ya que ayuda a evitar que el vehículo se desplace si el freno de mano llegara a fallar.
Pequeños hábitos que ayudan a ahorrar
Además de la forma en la que se estaciona, los especialistas recomiendan prestar atención a otros detalles cotidianos que pueden influir en la vida útil del vehículo:
- Evitar dejar los neumáticos haciendo presión contra el cordón.
- No estacionar con una rueda apoyada sobre el borde de la vereda durante períodos prolongados.
- Revisar la alineación y el balanceo si se detecta un desgaste irregular de las cubiertas.
- Controlar periódicamente la presión de los neumáticos.
- Realizar la rotación de las cubiertas siguiendo las recomendaciones del fabricante.
Fabricantes de neumáticos como Michelin también destacan que una presión incorrecta, una mala alineación o golpes frecuentes contra obstáculos pueden acelerar el desgaste y afectar el rendimiento de las cubiertas.
Aunque parezcan acciones pequeñas, estos hábitos pueden marcar la diferencia entre un mantenimiento preventivo de bajo costo y una reparación más importante que involucre neumáticos, amortiguadores o componentes de la dirección. Al estacionar, no solo importa dónde dejamos el vehículo, sino también cómo quedan apoyadas sus ruedas.
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