Dentro de los servicios no financieros se agrupa una amplia variedad de actividades económicas. Entre las que más se destacaron por los flujos netos acumulados de Inversión Directa durante el periodo analizado figuran el comercio mayorista, las actividades inmobiliarias, las telecomunicaciones, la venta de vehículos, el procesamiento y almacenamiento de datos, el transporte fluvial de cargas y los servicios vinculados a esa actividad.
También aparecen entre los rubros relevantes la venta mayorista de alimentos, bebidas y tabaco, la comercialización de combustibles, la construcción de carreteras, vías férreas, puentes y túneles, además de otras actividades de intermediación comercial.
Los servicios no financieros concentraron el 44% de los flujos de Inversión Directa entre 2020 y 2024. Dentro de ese universo, el real estate y las telecomunicaciones se consolidan como dos de los principales polos de atracción de capital, impulsados por la búsqueda de rentabilidad, la transformación digital y la creciente demanda de infraestructura física y tecnológica.
El estudio del BCP destaca que, durante los últimos años, las actividades vinculadas a las telecomunicaciones, los servicios de información y el procesamiento de datos se ubicaron entre las más dinámicas en materia de inversión extranjera.
Para Raquel Dentice, presidenta de la Asociación Paraguaya de Centros de Contacto & BPO, este fenómeno responde a una combinación de factores estructurales y coyunturales que están elevando el perfil tecnológico del país.
“La estabilidad macroeconómica, la baja inflación y un régimen tributario competitivo generan condiciones muy atractivas para la llegada de inversiones tecnológicas”, afirmó.
A esto se suma una acelerada transformación digital que se profundizó después de la pandemia. El crecimiento del comercio electrónico, las plataformas digitales, los servicios financieros tecnológicos y el consumo de datos impulsó una mayor demanda de infraestructura tecnológica y conectividad.
Según Dentice, entre el 60% y el 70% del crecimiento reciente de las inversiones en telecomunicaciones, servicios de información y tecnología está directamente relacionado con el avance de la digitalización y la conectividad.
El informe del BCP muestra que las actividades relacionadas con el procesamiento de datos y los servicios conexos también figuran entre las que recibieron importantes flujos de inversión durante los últimos años.
En ese contexto, Dentice consideró que Paraguay reúne condiciones especialmente favorables para el desarrollo de centros de datos y otras infraestructuras tecnológicas de gran escala.
“La disponibilidad de energía limpia, abundante y a costos competitivos representa una ventaja diferencial para industrias intensivas en consumo energético como los data centers”, explicó.
A esto se suman costos operativos relativamente bajos y una ubicación estratégica que permite prestar servicios a mercados de América Latina, Europa y Estados Unidos.
La dirigente identifica tres áreas que actualmente concentran el interés de los inversionistas: infraestructura crítica y conectividad, fintech e inteligencia artificial.
“Estamos observando un creciente interés de fondos de inversión y corporaciones regionales que buscan escalar operaciones con eficiencia desde Paraguay”, indicó.
Otro de los rubros que sobresale por su dinamismo dentro de los servicios no financieros es el inmobiliario, que ya había mostrado una participación relevante en los flujos de inversión durante periodos anteriores.
Por un lado, el mercado inmobiliario mantiene su atractivo gracias a una demanda liderada por inversores que buscan rentabilidad y valorización. Por otro, las telecomunicaciones y los servicios tecnológicos avanzan impulsados por la digitalización, la expansión del consumo de datos y la necesidad de infraestructura para una economía cada vez más conectada.
Los datos del BCP muestran que ambas actividades se encuentran entre las principales receptoras de inversión dentro del sector de servicios no financieros, confirmando que el capital extranjero está apostando tanto por los ladrillos como por los bytes.
El posicionamiento del sector inmobiliario entre los principales receptores de inversión no sorprende a quienes siguen de cerca la evolución del mercado local.
En su momento, el presidente de la Cámara Paraguaya de Desarrolladores Inmobiliarios (Capadei), Raúl Constantino, explicó que actualmente el 75% de las operaciones inmobiliarias corresponden a compras con fines de inversión y apenas el 25% a usuarios finales.
“Hoy tenemos una relación de 75% para inversión y 25% para consumo final. El inversor sigue siendo el principal motor del mercado”, señaló.
El dato ayuda a explicar por qué las actividades inmobiliarias aparecen entre las más atractivas para los capitales extranjeros. El propio informe del BCP identifica al sector entre aquellos que registraron importantes procesos de capitalización durante los años de mayor crecimiento de la inversión directa.
La estabilidad macroeconómica, la previsibilidad del mercado y la rentabilidad que ofrece el alquiler continúan posicionando al real estate paraguayo como una alternativa competitiva frente a otros destinos de la región.
Así, mientras el mercado inmobiliario continúa captando atención por el crecimiento urbano y la demanda de activos destinados a renta, las telecomunicaciones se consolidan como uno de los motores de la nueva economía.
Aunque pertenecen a industrias distintas, el real estate y las telecomunicaciones reflejan una misma realidad: Paraguay continúa atrayendo capital hacia actividades vinculadas tanto al desarrollo físico como al digital.
Tu opinión enriquece este artículo: