La expansión de la fiebre aftosa hacia nuevas regiones encendió las alertas del sector productivo paraguayo, que considera fundamental mantener las medidas de prevención para reducir el riesgo de ingreso de la enfermedad al país. La advertencia de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA/WOAH) sobre la circulación del virus y el avance del serotipo SAT 1 fuera de su zona histórica de circulación en África austral motivó un nuevo pedido de mayor resguardo sanitario.
Claudia Bogado, gerente general de la Asociación Paraguaya de Productores y Exportadores de Carne (APPEC), en entrevista con InfoNegocios, sostuvo que la vacunación continúa siendo una herramienta central para proteger al país, incluso en un escenario en el que actualmente no existe circulación viral de fiebre aftosa en la región.
“La vacuna es lo que nos cubre a nosotros hoy de no tener el virus y llegar a entrar”, señaló. En ese sentido, el sector plantea mantener la presión vacunal y evitar una reducción de las medidas preventivas que pueda incrementar la exposición del hato ganadero.
El antecedente más cercano para dimensionar el impacto es el reingreso de la enfermedad registrado en 2011. Según Bogado, aquella situación provocó una fuerte afectación del negocio cárnico, con caída de precios para los productores y pérdida de mercados internacionales.
“Ya tuvimos esa mala experiencia en el 2011, que tuvimos el reingreso de la enfermedad del virus y se nos cayeron todos los negocios a nivel mundial de la carne”, recordó.
Para el sector, el principal riesgo no se limita a una eventual afectación de la producción. Un brote podría derivar en restricciones comerciales y poner en juego destinos que demandaron años de trabajo, inversión y eficiencia para ser conquistados.
“Nosotros no nos podemos dar el lujo hoy de perder mercados tan importantes que nos fuimos ganando en mucho tiempo”, afirmó Bogado.
La ejecutiva remarcó que Paraguay logró posicionarse en distintos mercados bajo su actual esquema sanitario, por lo que considera que no sería conveniente asumir riesgos innecesarios. “Nos costó tiempo, nos costó eficiencia, nos costó mucho ingresar a todos estos mercados que nos aceptaron ampliamente con vacunación”, sostuvo.
El impacto, además, trascendería al productor ganadero, debido al peso que tienen las exportaciones de carne en la generación de ingresos para el país.
Desde el sector productivo también consideran que la prevención requiere una estrategia que vaya más allá de la aplicación de vacunas. Entre las medidas mencionadas se encuentran el fortalecimiento de los controles fronterizos y la vigilancia sobre el ingreso ilegal de animales y productos de origen animal.
Bogado señaló que este trabajo debe involucrar a distintas instituciones, entre ellas el Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (Senacsa), Aduanas y la Policía, para reducir las posibilidades de ingreso de animales o carne de contrabando.
“Muchas aristas tenemos que ver cómo mejorar y trabajar en eso”, manifestó.
También explicó que, ante un eventual brote, existen diferentes vías de diseminación del virus y que los protocolos sanitarios contemplan medidas sobre vehículos y equipos de manejo. En un escenario de circulación de la enfermedad, las restricciones territoriales podrían ser difíciles de aplicar por las características geográficas y operativas del país.
Por ello, el planteamiento del sector apunta a la prevención antes que a la reacción. Mantener la vacunación, reforzar los controles y sostener la vigilancia epidemiológica son, para los productores, parte del “escudo” que permite proteger el hato nacional y preservar los mercados internacionales.
“No queremos bajar la guardia. Queremos seguir vacunando. Queremos seguir manteniendo nuestros mercados”, concluyó Bogado.
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