Un ejemplo de esto son las empresas Sueñolar y Essen, con cuyos representantes tuvimos la oportunidad de conversar en el marco del Día B.
En una entrevista con InfoNegocios, Clara Armoa, gerente de Sostenibilidad y Personas de Sueñolar, señaló que la compañía se sumó al movimiento de Empresas B entre 2018 y 2019, cuando en Paraguay había alrededor de nueve o diez empresas certificadas. Para la compañía, la certificación representa una forma de formalizar su compromiso con la sociedad y trabajar constantemente para mejorar la calidad de vida de las personas y las comunidades, así como para proteger el medio ambiente.
Clara destacó que adoptar este modelo de negocio no significa dejar de lado la rentabilidad. Por el contrario, considera que permite construir una reputación empresarial basada en un compromiso real, transparente y consistente con la sostenibilidad, además de atraer talentos y fidelizar a colaboradores, clientes y proveedores.
“Esta no es una mirada que está divorciada para nada de la rentabilidad, al contrario”, afirmó.
Uno de los principales desafíos de Sueñolar es lograr que sus más de 1.200 colaboradores compartan el propósito de la empresa y “comprendan que cada uno puede generar un impacto positivo a través de su trabajo diario”, señaló Armoa.
Clara Armoa mencionó que no hace falta ser una gran compañía ni tener todo resuelto para empezar. Para ella, cualquier empresa, desde una pyme hasta un microemprendimiento, puede medir su impacto y encontrar su propia manera de hacer las cosas mejor. Además, destacó que no es un camino que deba recorrerse en solitario, sino una construcción colectiva en la que las empresas que ya forman parte del movimiento pueden acompañar a otras.
En una entrevista con Helga Yasci, directora y copropietaria de Essen, la empresaria destacó que la compañía familiar argentina incorpora la sostenibilidad mediante la fabricación de utensilios de cocina duraderos, el reciclaje de materiales y el impacto social de su modelo comercial. La compañía utiliza aluminio, un material 100% reciclable, y apuesta por productos de larga vida útil para reducir la necesidad de reemplazarlos con frecuencia.
Essen cuenta con un Plan Canje, mediante el cual los consumidores pueden entregar utensilios usados para que el aluminio sea reciclado e incorporado nuevamente al proceso productivo. Además, la empresa utiliza aluminio reciclado en su fabricación y desarrolla medidas para reducir residuos y optimizar recursos.
La marca cuenta con 2.000 emprendedoras. La directora señaló que la reciente certificación como Empresa B permitió formalizar y comunicar prácticas que la compañía ya venía desarrollando, además de establecer una guía para continuar creciendo de manera responsable.
La empresa busca así combinar la durabilidad y el reciclaje de sus productos con el desarrollo económico de su red comercial, bajo la premisa de que la sostenibilidad debe reflejarse tanto en lo que fabrica como en la forma en que desarrolla sus actividades.
El Día B se convirtió en un espacio para compartir experiencias, visibilizar prácticas empresariales y fomentar alianzas que permitan avanzar hacia modelos de negocio más conscientes. La apuesta es que cada vez más empresas comprendan que la rentabilidad y el impacto positivo pueden avanzar juntos, impulsando una transformación que beneficie tanto a los negocios como a la sociedad.
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