"El mercado está en una etapa de crecimiento y consolidación, donde cada vez más clientes valoran la eficiencia y la innovación que ofrece la construcción modular y en seco frente a los métodos tradicionales", afirmó Anick Fraenkel, responsable del área comercial de CasaFacil Paraguay. Según explicó, el desafío del sector consiste en seguir incorporando tecnologías y modelos constructivos que amplíen las opciones disponibles para el mercado local.
El cambio también se refleja en el perfil de los compradores. La demanda ya no proviene únicamente de personas que buscan una solución habitacional rápida, sino también de familias e inversores que priorizan proyectos escalables y adaptables a largo plazo. En paralelo, las empresas diversificaron su oferta con propuestas que abarcan desde módulos transportables hasta viviendas permanentes de mayor categoría, buscando responder a distintos segmentos del mercado.
Uno de los principales factores que favorece el crecimiento del sistema modular radica en los plazos de ejecución. Mientras una construcción convencional puede extenderse durante varios meses e incluso superar los tiempos inicialmente previstos, la fabricación industrializada permite acortar significativamente ese proceso. "Una vivienda de 270 metros cuadrados puede completarse en cuatro meses o menos, mientras que un módulo móvil puede estar listo en aproximadamente un mes", señaló Fraenkel.
Aunque los costos continúan siendo un aspecto determinante para los compradores, el mercado comenzó a valorar otros elementos que impactan en el costo total del proyecto. La menor duración de la obra permite acelerar el retorno de la inversión en emprendimientos destinados al alquiler o uso comercial, mientras que la utilización de materiales termoacústicos contribuye a reducir el consumo energético durante la vida útil de la vivienda.
Otro de los ejes que gana importancia dentro del sector es la sostenibilidad. La construcción en seco reduce considerablemente la generación de residuos al utilizar componentes previamente dimensionados y procesos estandarizados de fabricación, lo que disminuye el desperdicio de materiales en comparación con la construcción húmeda tradicional. "Trabajamos con procesos mucho más eficientes que permiten una gestión responsable de los recursos durante toda la obra", sostuvo la responsable comercial.
La incorporación de herramientas digitales también modificó la forma de desarrollar este tipo de proyectos. El diseño tridimensional, la planificación previa de cada componente y la visualización completa de la vivienda antes de iniciar la fabricación permitieron mejorar el control de calidad y reducir imprevistos durante la ejecución. A esto se suma la incorporación de soluciones de domótica y tecnologías orientadas a optimizar el consumo energético de las viviendas.
"Nuestro sistema permite adaptarse prácticamente a cualquier tipo de terreno y a proyectos de distintas escalas, desde viviendas hasta showrooms o naves industriales", explicó Fraenkel. Agregó que, en el caso de los módulos móviles, existe además la posibilidad de trasladar la estructura si el propietario decide darle un nuevo uso al terreno, una característica poco habitual dentro de la construcción convencional.
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