Detrás de los alimentos que llegan a la mesa hay una cadena que empieza en el campo, pasa por la industria y termina conectando a productores con consumidores de distintas partes del mundo. Para Paraguay, esa relación también representa una oportunidad económica: el país cuenta con una oferta de alimentos que ya llega a mercados internacionales y busca ampliar su alcance.
En una entrevista con InfoNegocios, Sebastián González Morassi, presidente de la Cámara Paraguaya de Exportadores (Capex), señaló: “Paraguay tiene presencia en distintos destinos con productos como soja, maíz, trigo, carne, arroz, azúcar orgánica, almidón de mandioca y stevia. Entre los mercados a los que llegan estos productos se encuentran países de América del Norte, Europa y Asia”.
Los números del comercio exterior muestran un escenario de crecimiento. A septiembre de 2026, las exportaciones totales alcanzaron US$ 15.972,6 millones, un 25,7% más que en el mismo periodo de 2025, cuando sumaron US$ 12.709,1 millones. Aunque estas cifras incluyen operaciones que van más allá de los alimentos, permiten dimensionar la actividad exportadora del país.
Las exportaciones registradas totalizaron US$ 10.223,4 millones, con un aumento del 19,7%. Según los datos, el resultado estuvo impulsado principalmente por mayores envíos de granos de soja, aceite de soja y harina de soja. Las reexportaciones alcanzaron US$ 3.989,3 millones, un 18,7% más, mientras que las otras exportaciones sumaron US$ 1.759,8 millones, con un incremento del 117,5%.
Paraguay atraviesa un buen momento económico, con una macroeconomía que ofrece condiciones para seguir impulsando el comercio exterior. Para Sebastián González Morassi, el desafío es aprovechar este escenario para ampliar las oportunidades de exportación y sacar mayor provecho de la capacidad productiva del país. Entre los principales rubros se encuentran la soja y sus derivados, la carne, el maíz, el trigo, el arroz, el azúcar orgánica, el almidón de mandioca y la stevia, productos que ya llegan a distintos mercados internacionales. El siguiente paso es diversificar los destinos, agregar valor a la producción y avanzar hacia mercados más exigentes.
“El desafío no se limita a aumentar los volúmenes exportados. También pasa por encontrar nuevas oportunidades para los productos nacionales y avanzar hacia mercados que exigen mayores estándares de calidad, como Japón, Corea del Sur y determinados destinos europeos”, mencionó González Morassi.
En ese proceso, agregar valor a la materia prima puede abrir nuevas posibilidades. En lugar de concentrarse únicamente en la venta de productos frescos o congelados, la industria puede explorar alimentos procesados y presentaciones con mayor elaboración, como carne seca o enlatada. Esto permitiría diversificar la oferta y responder a las necesidades de diferentes consumidores. El acceso a esos mercados, sin embargo, requiere cumplir exigencias sanitarias, mejorar los procesos productivos y contar con una logística que permita transportar los alimentos en condiciones adecuadas y a costos competitivos. Ese es el desafío de conectar el campo con el mundo.
La infraestructura también forma parte de este proceso. El entrevistado destacó la importancia de mantener la hidrovía navegable durante todo el año, conservar las rutas y ampliar la conectividad vial tanto en la Región Oriental como en la Occidental. A esto se suma el tipo de cambio, que puede influir en los ingresos que reciben los exportadores y en su capacidad para cubrir los costos de producción.
En el Día Internacional de la Alimentación, la conversación sobre el sector no se limita a cuánto produce un país, sino también a cómo transforma esa producción en oportunidades. Para Paraguay, el reto es seguir conectando su trabajo agrícola e industrial con consumidores de otros mercados, al tiempo que mejora las condiciones para que los alimentos nacionales puedan competir y llegar cada vez más lejos.
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