La construcción se convirtió en uno de los principales motores de la actividad metalúrgica paraguaya. El crecimiento de los proyectos inmobiliarios, las naves industriales y los parques industriales y logísticos genera una demanda transversal de productos y servicios que involucra directamente a la industria metalúrgica.
“La industria metalúrgica es totalmente transversal; es decir, todos los productos metalúrgicos que se generan para la construcción tienen mucha demanda”, explicó Huidobro, al señalar que el sector participa en distintas etapas y segmentos vinculados al desarrollo de infraestructura. A esto se suma el movimiento generado por la llegada de nuevas industrias y la inversión del empresariado nacional, que continúa apostando por ampliar sus operaciones en Paraguay.
Uno de los principales indicadores de esta expansión se encuentra en la cantidad de empresas que integran actualmente el sector. De acuerdo con los datos mencionados por Huidobro, el registro pasó de unas 600 empresas en el año 2000 a más de 8.000 en 2026, reflejando el desarrollo de un entramado compuesto principalmente por micro, pequeñas y medianas empresas, además de grandes industrias.
En términos de actividad económica, el sector también mostró un desempeño positivo durante 2026. Huidobro señaló: “De acuerdo con datos del Banco Central del Paraguay (BCP), se registró un crecimiento interanual de 11,7%, con un incremento de poco más de US$ 1.700 millones. Este comportamiento confirma el papel de la metalurgia como uno de los motores de la manufactura nacional”.
El crecimiento también está relacionado con el mayor flujo de inversiones extranjeras que recibe Paraguay. La instalación de nuevas industrias genera oportunidades para los proveedores nacionales, entre ellos las empresas metalúrgicas que participan en la construcción de infraestructura y en la fabricación de soluciones necesarias para el funcionamiento de estos emprendimientos.
Uno de los principales desafíos está relacionado con la disponibilidad de materia prima, ya que el sector metalúrgico depende en gran medida de insumos importados que luego son procesados en Paraguay para generar productos con valor agregado local.
En ese sentido, el titular planteó la necesidad de una mayor articulación entre el sector privado y las instituciones públicas, así como de políticas y normativas que acompañen el desarrollo industrial. Para Huidobro, fortalecer la producción nacional implica generar actividad económica, además de empleo, valor agregado y nuevas oportunidades para la población.
Otro dato que marca el escenario actual es la capacidad productiva disponible. Según estudios realizados junto con el Centro de Estudios Económicos de la Unión Industrial Paraguaya (UIP), la utilización de la capacidad productiva del sector industrial se encuentra alrededor del 60%, lo que deja aproximadamente un 40% de capacidad disponible.
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