Isidre tiene 45 años y se dedica a la fabricación de calzados personalizados, exclusivos de cuero y hechos a medida. Su emprendimiento comenzó formalmente a mediados de 2021, pero el oficio tiene mucha más historia: sus primeros pasos como zapatero se remontan a 2006, cuando se trasladó a Argentina y comenzó a trabajar en una zapatería junto a un tío.
“Yo en ese entonces no sabía nada del rubro, nada, era un principiante, digamos, un aprendiz”, recordó.
Con el tiempo, el interés por el diseño lo llevó a especializarse. Estudió durante dos años modelaje de calzado en el Instituto Italiano San Cristóbal, en Buenos Aires, donde aprendió sobre diseño y moldería, una parte fundamental del proceso para desarrollar un calzado sobre una horma.
Su formación le permitió posteriormente trabajar en distintas fábricas de calzado en Argentina, llegando incluso a desempeñarse como jefe de personal. Sin embargo, a finales de 2018 decidió instalarse en Paraguay y probar suerte en el rubro.
Primero volvió a trabajar dentro de una fábrica, pero la idea de independizarse ya estaba presente. Mientras todavía trabajaba allí comenzó a fabricar algunos calzados a medida para familiares y conocidos. Su hermana fue una de sus primeras clientas y, a partir de allí, el emprendimiento empezó a crecer principalmente por recomendación.
“Mi hermana le contó a su amiga y después su amiga me pidió y así fue hasta que un día me decidí y dejé la fábrica”, relató.
Del boca en boca a las redes sociales
Al comienzo, Isidre Calzados creció de manera bastante tradicional: cliente que recomendaba a otro cliente. Pero las redes sociales terminaron cambiando la escala del negocio.
Uno de los trabajos que más recuerda fue el de una joven que llegó con una sandalia muy deteriorada. La había utilizado tanto que prácticamente ya estaba desgastada, pero tenía un valor especial para ella por los recuerdos asociados a ese calzado.
Le pidió que intentara replicarla.
Isidre aceptó el desafío y después decidió mostrar el proceso en redes sociales. El resultado fue inesperado.
“Ese fue mi primer video viral”, contó.
Al día siguiente, su teléfono estaba lleno de mensajes. La publicación había generado tanta repercusión que comenzaron a llegar nuevos pedidos y consultas.
Desde entonces, el contenido se convirtió en una herramienta fundamental para mostrar su trabajo. Más que limitarse a exhibir el producto terminado, comenzó a mostrar procesos y explicar cómo se fabrica un calzado.
“Me ayudó un montón el hecho de demostrar mi trabajo, tratar de hacer un contenido de valor. A la gente le gusta ver algo e ir aprendiendo”, señaló.
Calzados a partir de una foto
Una de las particularidades de su trabajo es que el cliente puede llegar incluso con una fotografía como referencia.
Según explicó, muchas personas encuentran en internet un modelo que les gusta y le envían la imagen para intentar reproducirlo. A partir de allí, analiza el diseño y busca adaptar el modelo a los materiales e insumos disponibles en el mercado local.
No siempre es posible replicar exactamente un calzado de una marca internacional, principalmente porque las grandes compañías suelen utilizar componentes fabricados específicamente para sus productos. Por eso, Isidre aclara en sus contenidos que busca conseguir el resultado más parecido posible, respetando las características que se puedan reproducir con los insumos disponibles.
El servicio también apunta a personas que tienen dificultades para encontrar calzado convencional.
“Cuando es un zapato a medida, supongamos que la persona tiene algún problema en los pies, tiene el juanete, tiene el pie muy gordo, generalmente eso suele pasar”, explicó.
En esos casos toma las medidas del cliente y fabrica el calzado de acuerdo con sus necesidades. También trabaja con talles especiales: incluso puede encargarse una horma específica para medidas como un talle 50.
Desde G. 300.000 y envíos a todo el país
Los precios dependen del tipo de calzado, el diseño y la cantidad de materiales utilizados. Una bota, por ejemplo, tiene un costo diferente al de un calzado de caño corto o un modelo casual.
Como referencia, los trabajos parten aproximadamente de G. 300.000 a G. 350.000 para determinados modelos casuales.
Además, el emprendimiento realiza envíos a todo el país. Para los trabajos a medida, una vez que Isidre obtiene las medidas necesarias, no hace falta que el cliente vuelva a acercarse para una prueba.
La combinación de personalización, oficio y exposición en redes terminó generando un volumen de pedidos que hoy supera ampliamente la etapa inicial del emprendimiento.
Actualmente, Isidre asegura que ya tiene trabajos reservados para entregar recién durante los primeros días de octubre.
“Tenemos ya prácticamente un mes lleno, muchísima demanda tenemos”, sostuvo.
Para el emprendedor, el crecimiento no pasa únicamente por vender un par de zapatos. Su objetivo es resolver una necesidad concreta del cliente y conseguir que el producto cumpla con sus expectativas.
“Yo creo que lo que hago es un servicio a la gente. Trato de que la gente pueda estar satisfecha con el servicio y que se olvide del problema que tiene con los pies”, afirmó.
Así, lo que comenzó con un aprendiz que en 2006 buscaba aprender un oficio en Argentina terminó convirtiéndose, dos décadas después, en un emprendimiento paraguayo que encontró en la combinación de oficio, personalización y contenido digital una manera de diferenciarse y llenar su agenda de pedidos
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