Este dinamismo comercial se inserta en un contexto nacional respaldado por las mismas estadísticas del INE, que sitúan a las mipymes como el motor absoluto del mercado laboral, al concentrar el 76,8% de la población ocupada y movilizar a más de 2,46 millones de personas en todo el Paraguay. Las microempresas abarcan el 63,7% y las pequeñas, el 9,3% del empleo activo. En la región fronteriza, la adopción de herramientas tecnológicas llega impulsada por dos frentes normativos clave: por un lado, la masificación de la facturación electrónica obligatoria, promovida por los procesos de implementación y control de la Dirección Nacional de Ingresos Tributarios (DNIT) y las facilidades de formalización del Ministerio de Industria y Comercio (MIC) a través de la Cédula Mipymes; por el otro, la urgencia de blindar los datos comerciales ante el incremento de las ciberamenazas.
Eficiencia y despapelización: el nuevo ritmo contable
La transición hacia esquemas digitales no solo responde a un mandato fiscal para integrar los negocios al circuito formal, sino también a una optimización radical de recursos. Para las compañías locales, dejar atrás los talonarios de papel representa un alivio directo en los gastos administrativos y logísticos.
Sobre cómo este cambio reconfigura la rutina diaria en la región, Carlos Nieva, director fundador de la Agencia Astra, detalla su experiencia directa: “¡De forma muy positiva! Ni bien pude tener la oportunidad de iniciar, lo gestioné, y gracias a eso hoy la facturación lleva menos tiempo y, además, ya no usamos facturas en papel, lo que economiza gastos de papel y envíos”.
Para Nieva, las barreras tecnológicas son cada vez menores en el mercado actual, al punto de que la infraestructura ya viene integrada en las herramientas de cobro habituales: “Hoy hablar de ‘barreras tecnológicas’ es muy bajo; los mismos POS ya te pueden generar la factura electrónica y, además, generar un ticket”.
Ciberseguridad: cuando el eslabón más débil es el usuario
A medida que las mipymes digitalizan sus procesos de ventas, inventarios y cobros, aumenta la exposición a riesgos informáticos. Sin embargo, los expertos advierten que el peligro rara vez proviene de fallas tecnológicas en los softwares de facturación, sino de la vulnerabilidad en el manejo diario de los dispositivos corporativos y personales.
Al respecto, el director de Agencia Astra marca una clara distinción entre corporaciones estructuradas y pequeños emprendimientos: “Aquí hay que realizar una separación: una compañía normalmente tendrá equipos dedicados al negocio y algunas reglas en la red. En cambio, es probable que un emprendedor o negocio pequeño comparta la PC de uso cotidiano personal con las tareas de la empresa. Aquí es donde podría haber algún riesgo mayor, porque una de las cosas que todos deben entender es que, en la mayoría de los casos, los hackeos en internet no ocurren por vulnerabilidades de las aplicaciones, sino por engaños a los usuarios, como phishing, virus provenientes de programas piratas y estafas por teléfono. En realidad, al que están hackeando es al humano”.
Vencer la resistencia al cambio y profesionalizar la gestión
Más allá de la infraestructura técnica, el verdadero freno en los negocios de menor porte suele radicar en la cultura organizacional y en el temor a lo desconocido. Pasar de la tradicional agenda de papel y la facturación manual a plataformas automatizadas requiere superar brechas de conocimiento informático general.
Sobre este desafío cultural y las precauciones necesarias, Nieva enfatiza: “La principal barrera es el miedo a lo desconocido; en muchos casos hablamos de falta de conocimiento básico en informática general, de tener que adaptarse a sistemas para gestionar sus negocios y del miedo a perder accesos o datos. Algo importante a tener en cuenta es contar con un proveedor de sistemas confiable para gestionar tu negocio o, en caso de tener un sistema local, disponer de medidas de seguridad, como rutinas de copias de seguridad”.
Con un mercado regional donde las mipymes sostienen el entramado económico del décimo departamento, el salto digital exige madurez institucional y resguardo operativo. Como sintetiza el referente tecnológico a modo de balance: “Lo más fácil de hackear es al humano. La mejor defensa es capacitarte en todo lo que puedas sobre informática y ciberseguridad básica y tener un comportamiento legal en tus dispositivos. Si hablamos de empresas medianas o grandes con mayor infraestructura, por supuesto, se requiere un nivel superior de ciberseguridad”.
Tu opinión enriquece este artículo: