Kamila Bibolini, dueña de la clínica Tier Clínic Veterinaria, explicó que uno de los primeros aspectos que se deben ajustar es la alimentación, tanto en felinos como en caninos. “Durante las primeras semanas no suele ser necesario aumentar considerablemente la cantidad de comida, pero a partir de la segunda mitad de la gestación sí”, señaló, debido a que en esa etapa aumentan las necesidades energéticas y nutricionales.
Bibolini recomendó realizar una transición hacia un alimento completo y de buena calidad, formulado para cachorros o para gestación y lactancia. Esta indicación se aplica en ambas especies.
Sin embargo, una dieta equilibrada no significa que sea necesario incorporar suplementos por cuenta propia. En el caso de los canes, si la madre recibe un alimento completo, generalmente no requiere vitaminas ni minerales adicionales. “Es importante no administrar calcio por cuenta propia durante la gestación, ya que un exceso puede alterar la regulación natural del calcio y favorecer problemas alrededor del parto y la lactancia”, explicó.
Con respecto a los felinos, se recomienda suplementar con vitaminas únicamente cuando sean indicadas por el veterinario de cabecera.
La frecuencia de las comidas también importa. A medida que avanza la gestación, el crecimiento de los fetos reduce el espacio disponible en el abdomen. “Durante las últimas semanas puede resultar más conveniente ofrecer porciones pequeñas varias veces al día, ajustando la cantidad según las necesidades de cada animal”, explicó Bibolini.
El seguimiento veterinario permite confirmar la gestación y evaluar la evolución de los fetos. Se recomienda realizar una consulta al inicio y una ecografía aproximadamente a partir de los 30 días. Hacia el final de la gestación, una radiografía puede ayudar a determinar la cantidad de crías esperadas, un dato útil para comprobar posteriormente que el parto haya concluido.
También es fundamental reconocer las señales de alerta. “El sangrado abundante, las secreciones con mal olor, la fiebre, los vómitos persistentes, el dolor abdominal, el decaimiento marcado o la falta de apetito requieren una consulta veterinaria rápida”, advirtió la profesional.
Ante cambios importantes en el comportamiento o en el estado general de la madre, no conviene esperar a que los síntomas desaparezcan por sí solos.
La preparación del entorno es otro punto importante. “Lo ideal es disponer con anticipación de un lugar tranquilo, limpio y cómodo, alejado del movimiento habitual de la casa. Debe contar con mantas o materiales fáciles de cambiar y mantener una temperatura agradable”, explicó. También es conveniente que la madre se familiarice con ese espacio antes del parto.
La llegada de una camada implica una responsabilidad que comienza mucho antes del nacimiento. Los controles, la información y los cuidados adecuados permiten acompañar a la madre y ofrecer a sus crías las mejores condiciones para iniciar su vida.
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