IA, BIM y factor humano: el desafío que redefine la construcción en Paraguay

(Por TA) La transformación digital dejó de ser una tendencia para convertirse en una necesidad dentro de la industria de la construcción. Durante un panel desarrollado en el marco de la Expo Real Estate, el vicepresidente de Aprocons, Javier Giammarinaro, analizó el impacto de las nuevas tecnologías en el sector y destacó que, aunque herramientas como la inteligencia artificial (IA) y el Building Information Modeling (BIM) revolucionan los procesos, el papel de las personas sigue siendo determinante.

Giammarinaro explicó que el encuentro abordó no solo cuestiones tecnológicas, sino también aspectos vinculados a la cultura organizacional. Según indicó, las empresas constructoras incorporan cada vez más herramientas digitales para optimizar tareas, pero el verdadero diferencial continúa siendo la capacidad de los equipos para adaptarse a los cambios y utilizar correctamente esos recursos.

En ese contexto, afirmó que la inteligencia artificial no reemplaza al BIM, sino que potencia sus capacidades. “Quien antes no utilizaba BIM, hoy con la inteligencia artificial lo tiene que usar sí o sí. Se vuelve obsoleta la empresa que no acompaña esa evolución”, señaló. A su criterio, la IA acelera procesos que antes demandaban horas o incluso días de trabajo, como la elaboración de presupuestos, cómputos o análisis técnicos.

Sin embargo, advirtió que el uso de estas herramientas también implica riesgos cuando no existe experiencia profesional detrás de las decisiones. “Hoy cualquiera puede escribir un código o hacer un presupuesto, pero resulta muy peligroso no utilizar correctamente la tecnología. Ahí es donde la experiencia del profesional se vuelve cada vez más importante”, sostuvo.

El directivo de Aprocons remarcó que la tecnología ya ocupa prácticamente todos los espacios dentro del negocio inmobiliario y constructivo. Ante ese escenario, consideró que las habilidades humanas adquieren un valor aún mayor. “Nos queda hablar, comunicarnos, entender al cliente, al proveedor y al contratista. Son personas y la cultura de la organización tiene que incorporar eso”, expresó.

Giammarinaro también destacó que las empresas necesitan desarrollar una cultura enfocada en la innovación y la mejora continua. Según explicó, el desafío actual ya no pasa únicamente por acceder a la tecnología, sino por saber formular las preguntas correctas y obtener la información necesaria para cada proyecto. “Hoy la tecnología hace mucho por nosotros y el desafío está en cómo vamos a pedir las cosas”, afirmó.

El crecimiento de los desarrollos inmobiliarios también obliga a las constructoras a trabajar con una mayor capacidad de adaptación. El vicepresidente de Aprocons señaló que los proyectos actuales alcanzan dimensiones cada vez más ambiciosas, con complejos de varias torres y superficies de decenas de miles de metros cuadrados. Además, recordó que una obra puede extenderse durante cuatro o cinco años, período en el que las necesidades de los clientes suelen modificarse.

“Los proyectos tienen que ser flexibles. Puede que alguien compre una unidad y luego quiera cambiar completamente su distribución. Nosotros, como profesionales de la construcción, tenemos que acompañar esa velocidad”, comentó. Para ello, consideró fundamental que desarrolladoras, estudios de arquitectura y constructoras trabajen de forma coordinada desde las etapas iniciales.

Consultado sobre la posibilidad de incorporar sistemas constructivos o tecnologías desarrolladas en otros países, Giammarinaro explicó que las empresas paraguayas cuentan con la capacidad de adaptarse a nuevas exigencias. Recordó que varias constructoras locales ya realizaron viajes técnicos al exterior para estudiar modelos implementados en otros mercados y evaluar su aplicación en el país.

“Lo que funciona en China puede no funcionar acá. Hay que entender la tecnología y tropicalizarla. Yo creo que nuestras empresas y nuestros profesionales pueden hacer lo que sea, siempre que tengan claro qué necesita realmente el cliente”, indicó.

Finalmente, el dirigente sostuvo que ninguna innovación tecnológica logra reemplazar la comprensión humana de las necesidades de las personas. Aunque la inteligencia artificial puede ayudar a identificar oportunidades o sugerir preguntas clave, aseguró que el criterio profesional seguirá siendo indispensable. “No sabemos exactamente qué va a venir después, pero sí sabemos que seguirán apareciendo cosas nuevas. Como profesionales y como empresas tenemos que estar preparados para asumir esos cambios”, concluyó.

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