Japón simplifica sus envases y Paraguay se reinventa: cómo la escasez global golpea al negocio del packaging

(Por NL) Hoy, en las góndolas japonesas, algunos de los paquetes de snacks más reconocibles empezaron a perder color. Las clásicas bolsas naranjas, amarillas y rojas de Calbee, el gigante japonés de snacks dueño de marcas icónicas como Potato Chips, Kappa Ebisen y Frugra, comenzaron a aparecer en versiones blanco y negro. No es una campaña de marketing minimalista ni una edición especial: es una señal concreta de cómo una crisis geopolítica puede alterar hasta el diseño de un paquete de papas fritas.

La compañía anunció que, desde el 25 de mayo, 14 de sus productos pasarán temporalmente a envases monocromáticos para ahorrar tinta industrial derivada de la nafta, un subproducto petroquímico cuya disponibilidad se vio comprometida por la escalada del conflicto en Irán y las restricciones logísticas en el estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial.

Lo que para Japón ya se volvió visible en la góndola, en Paraguay todavía se siente puertas adentro de las plantas industriales. Pero el impacto ya está acá.

“Todo lo que se produce a nivel mundial nos afecta. También estamos inmersos en esta falta de insumos, lo cual hace que tengamos que reinventarnos y ofrecerles a nuestros clientes otro tipo de productos de los que tenemos en stock”, explicó Beatriz Ortiz de Gamell, gerente comercial de Maxi Plast Py, empresa paraguaya especializada en soluciones de embalaje plástico.

La ejecutiva explicó que uno de los materiales que más presión está sintiendo es la resina de polipropileno, clave para numerosos procesos de fabricación de envases y embalajes.

“El material de polipropileno es lo que más está escaseando”, sostuvo.

Aunque la firma logró sostener el abastecimiento gracias al stock y a relaciones consolidadas con proveedores, el golpe llegó por el lado de los costos.

“Aumentó muchísimo. En lo que pudimos sostener y mantener, así lo hicimos, pero después ya fue insostenible porque tenés que comprar nuevamente el material y los precios se dispararon”.

La respuesta local está siendo técnica y estratégica: sustitución de materiales, reformulación de soluciones y trabajo conjunto con especialistas.

“Solicitamos ayuda de ingenieros y tecnólogos para ver qué podemos usar y qué ofrecerles a los clientes con lo que hay”, comentó Ortiz de Gamell.

La gran pregunta es si Paraguay podría replicar medidas como las de Japón y comenzar a simplificar el diseño de sus envases para ahorrar insumos, reduciendo tintas, colores o detalles gráficos.

Para Ortiz de Gamell, no es imposible, aunque todavía no es inminente. “Podría ser. Es una manera de simplificar las cosas, pero por el momento creo que no estaríamos muy cerca de eso todavía”.

La razón está en el peso comercial que tiene el envase en el mercado local. “Acá están muy insertados el marketing y la presentación de los productos. Hasta donde se pueda, seguramente vamos a tratar de sostener y mantener esto”.

Y ahí aparece una diferencia cultural y comercial clave: mientras en Japón la prioridad hoy es asegurar el abastecimiento sacrificando estética, en Paraguay el packaging sigue siendo parte esencial de la estrategia de venta. El consumidor local todavía compra también con los ojos.

Sin embargo, la ejecutiva admite que, si la tensión internacional se prolonga y la presión sobre los petroquímicos se profundiza, el sector deberá adaptarse.

“Según cómo se vayan dando las cosas, seguramente vamos a tener que reinventarnos y adaptarnos a nuevas formas”.

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