La cadena láctea paraguaya puso sobre la mesa una nueva hoja de ruta para ordenar su crecimiento hasta el 2030. El Plan Estratégico de la Cadena Láctea del Paraguay (PECLP) 2025-2030 plantea una agenda de trabajo público-privada con foco en competitividad, sostenibilidad, calidad, innovación y acceso a mercados, en un momento en que el rubro busca consolidar su peso económico y ampliar su proyección regional.
El documento fue elaborado en el marco del proyecto de cooperación triangular Costa Rica-Paraguay-Alemania FOCAINLAC, orientado al fomento de la calidad, la innovación y la producción sostenible en la cadena de valor láctea. Su construcción involucró a instituciones públicas, gremios, cooperativas, industrias, la academia y organismos de cooperación, con la Comisión Interinstitucional de Competitividad Láctea (CICLA) como uno de los principales espacios de articulación.
El plan parte de una premisa clara: la leche no es solamente un alimento de consumo cotidiano, sino también un sector estratégico para el desarrollo rural, la generación de empleo, la industrialización y la seguridad alimentaria. Según el diagnóstico incluido en el documento, el segmento lácteo en Paraguay genera ingresos estimados en torno a US$ 1.000 millones, con una tasa de crecimiento anual proyectada de alrededor del 7,7%.
A nivel productivo, el país cuenta con una base relevante. Las fuentes citadas en el plan ubican la producción anual entre 700 millones y 1.000 millones de litros, con unas 600.000 vacas lecheras. Además, se destaca una capacidad instalada industrial de 2,5 millones de litros diarios y alrededor de 10.000 empleos directos, lo que demuestra el peso que ya tiene la cadena en la economía nacional.
El desafío ahora es convertir esa base en una plataforma más competitiva. El plan propone fortalecer el marco institucional y las políticas públicas, mejorar la producción, la eficiencia y la calidad de la leche, con énfasis en la agricultura familiar, y robustecer la industria nacional para ganar competitividad, innovación y acceso a mercados.
En términos concretos, el PECLP 2025-2030 contempla nueve componentes y 18 actividades con indicadores y metas. La agenda incluye desde la producción primaria, con foco en productividad, sanidad, bienestar animal y sostenibilidad ambiental, hasta la industrialización, la diversificación de productos, la comercialización y la promoción del consumo.
Para Erno Becker, presidente de la Cámara Paraguaya de Industriales Lácteos (CAPAINLAC), la cooperación internacional y la articulación entre instituciones fueron factores determinantes para llegar a esta etapa.
“Desde el sur al Chaco hemos sido orientados en una producción sana, saludable y abundante, que nos convirtió en un país exportador”, expresó.
Becker también resaltó que Paraguay ya logró posicionar a la leche como un rubro con capacidad de salida al mundo.
“Hoy tenemos el privilegio de que nuestra leche sea un producto exportador”, afirmó, al tiempo de agradecer el acompañamiento de organismos como la GIZ, el Viceministerio de Ganadería, el Ministerio de Agricultura y Ganadería y otras instituciones vinculadas al sector.
El plan también identifica oportunidades en el comercio exterior. Paraguay participa activamente en el mercado regional, exportando aproximadamente 50 millones de litros de leche y productos lácteos al año, principalmente a países vecinos. Al mismo tiempo, importa cerca de 35 millones de litros de productos lácteos, sobre todo desde Argentina y Brasil, lo que deja espacio para mejorar la competitividad local y sustituir parte de esa demanda con producción nacional.
Uno de los puntos transversales del documento es la inclusión de pequeños y medianos productores e industrias. La asistencia técnica, la trazabilidad, la investigación, la innovación y la gestión de información aparecen como herramientas necesarias para tomar decisiones basadas en evidencia y elevar el estándar de toda la cadena.
Becker insistió en que el crecimiento debe integrar a todos los actores.
“Tenemos que ocuparnos de que esa cadena de valor integre a todos, porque eso contribuye al bienestar de los pueblos”, señaló.
En su visión, los grandes capitales son necesarios para las inversiones y los procesos industriales, pero deben ir acompañados de responsabilidad social.
Con esta hoja de ruta, la cadena láctea busca ordenar esfuerzos, mejorar la coordinación institucional y proyectarse como un sector más competitivo hacia el 2030. El reto será que el plan no quede solo como un documento técnico, sino que se traduzca en más productividad en finca, más valor agregado en la industria, mejores estándares de calidad y una mayor presencia de los lácteos paraguayos en el mercado regional.
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