“Rollea Paraguay es una comunidad sin fines de lucro que nació en el 2018 con la intención de promover el deporte y que tenga mayor visibilidad en Paraguay”, explicó Kike Núñez, instructor de roller y colaborador del grupo.
De un grupo de amigos a una comunidad de 800 personas
Mediante actividades totalmente gratuitas, como clases y paseos para principiantes hasta niveles intermedios y avanzados, ven la manera de que el deporte del patinaje en línea siga creciendo. Lo que empezó como un grupo de amigos patinando en la costanera fue creciendo año tras año.
Hoy, la comunidad cuenta con más de 800 miembros en su grupo de WhatsApp.
“Todos los sábados y domingos recibimos gente nueva que quiere probar el roller por primera vez. Incluso, aquellos que no tienen equipo pueden alquilar o pedir prestado un roller para descubrir si les gusta. En nuestra página de Instagram hay una historia destacada donde dice ‘alquiler’ y ahí están los números”, explicó Kike.
Las clases se realizan los sábados en el estacionamiento del Congreso y los domingos en la Costanera de 18 a 20hs, y no requieren inscripción previa. “Si vos tenés tus rollers, podés ir nomás. No hace falta anotarte en ningún lado. Enseñamos desde cero: cómo ponerte los rollers, cómo dar tus primeros pasos, cómo frenar, todo lo necesario para que uno pueda defenderse”, afirmó.
La edad tampoco es un límite. Cuentan con alumnos desde los 4 años hasta personas de más de 60. “La mayoría son adultos de más de 30, muchos que patinaban en los 90 o que siempre soñaron con tener rollers y ahora están cumpliendo ese sueño”, destacó Kike Núñez en conversación con Infonegocios.
Paseos acompañados y desafíos sobre ruedas
Uno de los sellos de la comunidad es el acompañamiento. En los paseos para principiantes, de aproximadamente 9 kilómetros, cada persona tiene apoyo. “A cada principiante se le asigna una persona que lo acompaña en caso de que no pueda frenar. Nos caracterizamos por estar siempre con los principiantes”, comenta Núñez.
Los más avanzados exploran rutas más largas y variables, incluso la ya famosa “ecovía” rumbo a San Bernardino, un recorrido de unos 22 kilómetros que realizan cada tres meses.
“Ese paseo lo hacemos lento, con principiantes, para que puedan perder el miedo y acostumbrarse al equipo. La vuelta la hacemos en bus”, fue la aclaración del instructor.
El crecimiento también trae desafíos. No todos los espacios están preparados para el patinaje en línea. “Necesitamos que el piso sea liso y ancho. A veces nos dicen que usemos la ciclovía, pero muchas no están en condiciones, tienen baches y desniveles, es imposible patinar ahí”.
El objetivo es crecer, tener visibilidad para “que nos tengan en cuenta a la hora de crear espacios para practicar”.
Mucho más que ejercicio
Para Kike, el roller es mucho más que una actividad física. “Para nosotros el roller es un estilo de vida. Es parte de nuestro día a día”, aseguró.
En el plano físico, los beneficios son evidentes. “Uno baja de peso patinando. Yo siempre digo que es una forma divertida de bajar de peso. Ni siquiera siento que estoy haciendo ejercicio. Aparate, también aporta muchísimo en el beneficio mental. Liberás estrés, te despejás”, añadió.
No dejó de mencionar lo fácil que es hacer amigos en este deporte, “Luego ya farreamos juntos, hacemos asados, festejamos cumpleaños. Se forma una comunidad muy linda”, señaló.
Respecto a la compra del equipo, Núñez compartió algunas recomendaciones para quienes quieran iniciarse. “Si querés empezar, los rollers de Decathlon están súper bien, son a precios más accesibles y te van a servir para iniciarte. Cuando uno ya adquiere más experiencia, el cuerpo te va a exigir un roller de mejor calidad. Tiendas como Rollsoul o Rolki ofrecen opciones más profesionales”.
Rodar también es una forma de volver a empezar
Entre el asfalto tibio y las noches que invitan a salir, los rollers se convierten en el plan perfecto: movimiento, amigos y brisa en la cara.
Porque a veces, el verano no está en la playa ni en la piscina. Está en la ciudad, cuando decidimos movernos diferente. A veces, lo único que hace falta… es animarse a rodar.
Tu opinión enriquece este artículo: