Porque detrás de las reuniones, las inversiones y las decisiones que mueven empresas, también hay padres que vuelven a casa para jugar, conversar, acompañar y estar presentes. Es una faceta que rara vez aparece en los negocios, pero que para muchos de ellos termina convirtiéndose en la más importante de sus vidas.
Las respuestas llegaron desde realidades muy distintas, pero con un punto en común. Más allá de las compañías que construyeron, todos coinciden en que el verdadero legado no está en una marca, y mucho menos en un patrimonio, sino en los valores que logren transmitir a sus hijos.
Francisco Viveros: “Cuando nace un hijo cambia tu propósito”
Para Francisco Viveros, socio director de MAYN, la paternidad cambió totalmente sus prioridades. Padre de una niña pequeña, asegura que desde su nacimiento todo adquirió una nueva perspectiva.
“Cuando nace un hijo cambia tu propósito, tus objetivos cambian. Tus emergencias cambian también”, reflexiona.
Aunque le gustaría que en el futuro su hija pudiera involucrarse en lo que él hace, imagina ese camino desde el aprendizaje y el esfuerzo.
“Me gustaría verla haciendo lo que yo hago, pero empezando desde abajo”, afirma.
Mientras tanto, disfruta de los momentos más sencillos de esta etapa, como ver fútbol juntos en medio de la ilusión mundialista que vive el país —una pasión que también contagió a su hija, hoy completamente en modo Albirroja— o salir a buscar bichos y descubrir el mundo a través de sus ojos.
José Decoud: “Cada persona debe construir su propio camino”
José Decoud, fundador de JDM Group, también es padre de una niña pequeña y reconoce que la experiencia transformó su manera de entender el tiempo y las responsabilidades. Para él, cada persona debe construir su propio camino.
“Lo más importante es que pueda encontrar aquello que realmente le motive y le haga feliz”, sostiene.
Decoud mira con curiosidad el mundo que le tocará vivir a su hija, una generación que crecerá rodeada de inteligencia artificial y avances tecnológicos que hoy todavía cuesta dimensionar. Sin embargo, cuando piensa en ella, lo que más valora no tiene nada que ver con la tecnología. Para el fundador de JDM, los momentos más especiales siguen siendo los más sencillos: verla sonreír, sentir que lo reconoce y disfrutar de esos pequeños instantes que, aunque parezcan cotidianos, tienen un significado enorme para cualquier padre.
Patrick Bendlin: “La paternidad me permitió valorar aún más la crianza”
Patrick Bendlin, CEO de Motor Haus, asegura que no le preocupa que su hijo siga sus pasos profesionales. Lo que realmente desea es que encuentre aquello que le apasiona y sea feliz haciéndolo.
“Lo que realmente me gustaría es que encuentre su propio camino y sea feliz, con la seguridad de que, sea lo que sea, voy a estar para apoyarlo e impulsarlo”, afirma.
La paternidad, agrega, le permitió valorar aún más la crianza que recibió de sus propios padres y comprender que madre y padre cumplen roles complementarios. En ese sentido, destaca especialmente a su esposa, Sol Cartes, a quien reconoce por el amor, la paciencia y el cuidado con que acompaña la crianza de su hijo.
Esteban Morábito: “Las alumnas superan al profesor”
En el caso de Esteban Morábito, presidente de MAAHSA, la continuidad generacional ya es una realidad. La empresa familiar, con más de un siglo de historia, hoy cuenta con la participación activa de su hija Franca Morábito y de su nieta Abril Brítez Morábito.
“Las alumnas superan al profesor”, comenta entre risas.
Morábito destaca la capacidad de las nuevas generaciones para adaptarse a las tecnologías y considera fundamental comenzar con tiempo los procesos de transición dentro de las empresas familiares. Aun así, reconoce que fuera de la oficina intentan preservar los espacios familiares sin hablar de negocios.
Rodolfo Ojeda: “El verdadero legado son mis hijos y la familia que formamos”
Rodolfo Ojeda, fundador de DPA S.R.L. (Quesos Rody), lleva casi tres décadas construyendo una empresa que hoy empieza a involucrar a la siguiente generación. Para él, el negocio nunca fue solamente una cuestión económica.
“Todo lo que se construyó fue pensando en dejarles algo sólido a mis hijos”, asegura.
Uno de ellos ya participa activamente en la empresa, mientras que los más pequeños todavía están descubriendo sus propios intereses. Ojeda insiste en que nunca intentaría imponerles un camino, aunque sí considera importante que comprendan el esfuerzo detrás de cada logro. También reconoce el papel fundamental de su esposa durante todo el proceso empresarial y familiar.
“La empresa lleva mi nombre y mi esfuerzo, pero el verdadero legado son mis hijos y la familia que formamos”, expresa.
Gustavo Lezcano: “Me gustaría que vean en mí un ejemplo”
Desde el sector comercial, Gustavo Lezcano, de La Bomba, asegura que le gustaría que sus hijos puedan encontrar inspiración en el camino que él recorrió.
“Me gustaría que vean en mí un ejemplo y algo a seguir”, comenta. Aunque reconoce el potencial de herramientas como la inteligencia artificial, cree que el verdadero desafío está en enseñar a las nuevas generaciones a utilizarlas con criterio y responsabilidad. Fuera del trabajo, sus momentos favoritos tienen un toque muy paraguayo: los domingos alrededor del asado, compartiendo tiempo con toda la familia.
Carlos Guasti: “Es importante estar presente durante la infancia”
Carlos Guasti, CEO de Grupo Petra, comenta que sus dos hijos crecieron prácticamente junto a la empresa. De hecho, recuerda que el mayor llegó poco después de haber iniciado su camino como emprendedor.
“Como dicen, vino con el pan bajo el brazo”, cuenta. Hoy observa con orgullo el interés de su hijo de apenas 9 años por la construcción, los diseños y las estructuras. Sin embargo, más allá de cualquier posible continuidad empresarial, insiste en la importancia de estar presente durante la infancia.
“La vida pasa y después el tiempo que uno pierde en la etapa formativa de los hijos no vuelve más”, reflexiona.
Las historias son distintas y los rubros también. Pero entre proyectos inmobiliarios, industrias, comercios, alimentos y servicios aparece una coincidencia muy grande: ninguno habló primero de negocios, sino de tiempo, valores, ejemplo, paciencia y familia.
Porque, al final del día, detrás de cada empresario hay un padre que, como cualquier otro, intenta construir un futuro mejor para sus hijos.
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