La mandioca, uno de los cultivos más tradicionales de Paraguay, también tiene una cuenta de negocios que empieza a mostrar números interesantes cuando se incorpora tecnología. Un informe de la Dirección General de Planificación del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) proyecta para 2026 un escenario de producción tecnificada con rendimientos de hasta 40 toneladas por hectárea y un ingreso neto estimado de G. 7,5 millones.
El planteamiento parte de una diferencia importante frente al esquema tradicional. Mientras el rendimiento promedio se ubica en torno a 16 toneladas por hectárea, la incorporación de un paquete tecnológico apunta a llevar la productividad a entre 30 y 40 toneladas en el primer ciclo.
La ecuación, en el escenario de mayor rendimiento, considera una producción de 40.000 kilos por hectárea, comercializados a un precio estimado de G. 600 por kilo. Así, el ingreso bruto alcanzaría G. 24 millones por hectárea.
Para alcanzar ese rendimiento, el MAG estima una inversión total de G. 16,5 millones por hectárea. El cálculo contempla un esquema de producción tecnificada que incluye análisis de suelo, utilización de abonos verdes, encalado, plantación mecanizada y controles fitosanitarios.
Dentro de la estructura de costos, los insumos técnicos y servicios representan el 38%, equivalentes a unos G. 6,35 millones. En este componente sobresalen los productos orgánicos y defensivos, con una participación del 9,7%, y el abono orgánico, que representa el 8,5% del costo total.
Los insumos físicos y las labores concentran otro 37%, con aproximadamente G. 6,15 millones. En este grupo, las actividades vinculadas con la cosecha y el acondicionamiento de las raíces representan uno de los principales desembolsos.
El tercer componente es el flete, que representa el 24% del costo total, unos G. 4 millones por hectárea. El cálculo contempla el traslado de los 40.000 kilos de mandioca hasta el centro de comercialización o la industria, a un costo promedio estimado de G. 100 por kilo.
Con un costo total de G. 16,5 millones y un ingreso bruto de G. 24 millones, el resultado proyectado deja un ingreso neto de G. 7,5 millones por hectárea.
Otro dato relevante es el costo medio de producción, calculado en G. 412 por kilo. Esto permite dimensionar el margen disponible frente al precio de venta estimado de G. 600 por kilo.
El informe también establece el punto de equilibrio en 27.500 kilos por hectárea. Es decir, bajo los supuestos utilizados, ese es el volumen que debería alcanzar el productor para cubrir los costos totales de producción.
A partir de allí, cada kilo adicional producido y comercializado contribuye a mejorar el resultado económico del cultivo, siempre que se mantengan las condiciones de precio y costos contempladas en la proyección.
El desafío para la mandioca paraguaya pasa, entonces, por transformar productividad en rentabilidad. El salto desde un promedio tradicional de 16 toneladas hasta rendimientos de 30 o incluso 40 toneladas por hectárea modifica sustancialmente la ecuación del negocio.
Además del mercado fresco, la mandioca tiene una importante demanda industrial, particularmente para la producción de fécula o almidón. Paraguay se posiciona como principal proveedor de fécula de mandioca de América y figura entre los principales exportadores mundiales del producto.
En un escenario internacional en el que aumenta la búsqueda de materias primas de origen vegetal para distintas aplicaciones industriales, el almidón de mandioca encuentra nuevas oportunidades de mercado.
El informe del MAG plantea así una ecuación sencilla: más tecnología, mayor productividad y una estructura de costos controlada pueden convertir a la mandioca en un negocio con mejores márgenes para el productor.
La clave estará en que los rendimientos proyectados puedan sostenerse en campo y en que variables como el precio de venta, el costo de los insumos y el flete acompañen la ecuación planteada.
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