La discusión sobre una eventual revisión de los beneficios fiscales del régimen de maquila comenzó a generar preocupación entre las empresas del sector, que consideran que modificar las condiciones actuales podría afectar uno de los principales instrumentos utilizados por Paraguay para atraer industrias orientadas a la exportación.
Jorge Bunchicoff, presidente de la Cámara de Empresas Maquiladoras del Paraguay (Cemap), expresó su desacuerdo con cualquier iniciativa que implique un incremento de la carga tributaria y señaló que el debate no debería limitarse únicamente a cuánto pagan estas empresas directamente al fisco.
“Recibimos este planteamiento con mucha preocupación. Entendemos que el Estado necesita fortalecer sus ingresos y atender demandas legítimas, especialmente en áreas tan sensibles como la salud. Sin embargo, creemos que la solución no puede pasar por debilitar uno de los instrumentos que más inversión, exportaciones y empleo formal está generando en el país”, afirmó.
Uno de los principales puntos de discusión gira en torno al tributo único del 1% aplicado a las operaciones maquiladoras.
Bunchicoff sostuvo que analizar esta tasa de manera aislada puede llevar a conclusiones equivocadas sobre la carga real que soportan las compañías.
Para explicarlo, puso como ejemplo una empresa con una facturación de US$ 1 millón y una rentabilidad final del 10%. Bajo el régimen general, una utilidad de US$ 100.000 sometida a un impuesto del 10% representaría un pago de US$ 10.000.
Una maquiladora con una facturación equivalente también podría terminar pagando US$ 10.000 con una tasa del 1%.
El escenario, afirmó, sería muy diferente ante una eventual suba.
“Si el tributo de maquila aumentara al 3%, podría pagar tres veces más, incluso operando con márgenes muy reducidos”, indicó.
Además, destacó una diferencia importante: mientras una compañía del régimen general que no genera utilidades puede no pagar impuesto a la renta, una empresa maquiladora continúa teniendo obligaciones vinculadas a su operación, aun cuando atraviese una etapa de recuperación de la inversión.
La incertidumbre ya genera consultas
Más allá de un eventual cambio concreto en la tasa, Bunchicoff considera que el principal problema en este momento es la señal que puede recibir el mercado.
Las inversiones industriales, explicó, se planifican a largo plazo y requieren previsibilidad sobre costos, impuestos y condiciones jurídicas.
“Una empresa que decide instalar una industria no analiza únicamente el impuesto vigente. Realiza una inversión importante, contrata trabajadores, compra equipos y asume compromisos de largo plazo sobre la base de determinadas reglas”, manifestó.
Según el titular de Cemap, el solo hecho de abrir públicamente el debate ya despertó inquietud entre empresarios.
“El daño, en alguna medida, ya está hecho. Desde que se publicaron estas declaraciones recibí numerosas consultas de empresarios e inversionistas que quieren saber qué está pasando en Paraguay y si realmente podrían cambiarse las condiciones bajo las cuales decidieron invertir o estaban evaluando hacerlo”, aseguró.
Para Bunchicoff, este punto resulta especialmente sensible porque Paraguay compite directamente con otros países que también ofrecen incentivos para atraer industrias.
“Nuestra principal ventaja no puede ser solamente un impuesto competitivo; debe ser la confianza de que las reglas serán claras, previsibles y respetadas en el tiempo”, enfatizó.
Commodities y márgenes ajustados
Otro factor que el sector pone sobre la mesa es el tipo de producción de muchas maquiladoras.
Una parte importante de estas industrias fabrica bienes estandarizados que compiten en los mercados internacionales principalmente por precio.
Esto implica, según Bunchicoff, operar con márgenes relativamente bajos y con poco espacio para absorber incrementos significativos de costos.
“Gran parte de las maquiladoras produce bienes estandarizados que compiten internacionalmente por precio y trabajan con márgenes muy reducidos. Cualquier aumento de costos puede volverlas menos competitivas”, señaló.
El impacto podría trasladarse, además, a las decisiones de inversión y expansión.
“Una modificación puede frenar inversiones, postergar ampliaciones y, en casos extremos, afectar el empleo”, advirtió.
Para Cemap, este punto cobra relevancia porque varias de las empresas que operan con altos volúmenes de producción son también las que concentran una mayor cantidad de trabajadores.
Más que recaudación directa
Bunchicoff también cuestionó que el aporte de la maquila se mida únicamente por el impuesto que ingresa directamente al Estado.
Según explicó, alrededor de las empresas se genera una cadena económica que involucra empleo formal, seguridad social, transporte, logística, energía, servicios profesionales, proveedores nacionales y transferencia de conocimientos.
“El aporte de la maquila debe evaluarse de manera integral y no solamente por el impuesto que paga directamente”, sostuvo.
También destacó el efecto sobre la formalización laboral.
“Muchas personas que antes trabajaban en la informalidad hoy tienen un empleo formal, cobertura social y mejores posibilidades de capacitación. Ese impacto económico y social es mucho más amplio que la recaudación directa del tributo único”, afirmó.
¿Hay margen para discutir cambios?
La posición de Cemap no implica cerrar la puerta a una revisión del régimen.
Bunchicoff aseguró que el sector está dispuesto a dialogar, siempre que cualquier eventual modificación se sustente en datos técnicos y contemple el impacto sobre la competitividad, las inversiones y los puestos de trabajo.
“Siempre estamos dispuestos a dialogar y a analizar propuestas que ayuden al desarrollo del país. Pero cualquier discusión debe partir de información técnica, números concretos y una evaluación completa de sus consecuencias sobre la inversión, la competitividad y el empleo”, expresó.
También planteó que debería diferenciarse entre las condiciones aplicables a nuevas inversiones y las reglas bajo las cuales ya se instalaron compañías en Paraguay.
“No sería razonable cambiarles las reglas a quienes ya realizaron inversiones, contrataron trabajadores y asumieron compromisos de largo plazo”, afirmó.
Desde la perspectiva de Cemap, la discusión sobre la recaudación debería incluir, además, otros componentes de la economía.
“Antes de hablar de aumentar la carga tributaria, deberíamos analizar cómo mejorar la calidad del gasto público, combatir la informalidad y ampliar la base productiva. Paraguay necesita atraer más industrias y generar más empleo formal, no debilitar los instrumentos que están ayudando a conseguirlo”, concluyó.
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